El tráfico de armas de Estados Unidos hacia México no se va a terminar hasta que se merme al narcotráfico, sostuvo hoy el presidente de la Sociedad Americana en México y representante del Partido Republicano en el país, Larry Rubin, tras un foro virtual que abordó esta temática que implica a ambas naciones.

La asociación civil Causa Común fue la encargada de organizar el Foro Virtual Tráfico de Armas Estados Unidos-México, donde los participantes tocaron puntos como el control de fronteras, las implicancias comerciales y tratamiento judicial que se da en los dos países.

«Sabemos lo entrelazado que están el tráfico de armas con el narcotráfico, hemos visto cómo al crecer el narcotráfico crece también la importación ilegal de armas y, definitivamente, esto no va a parar a menos que el narcotráfico se vea mermado», dijo Rubin.

Por su parte, María Elena Morera, presidenta de Causa en Común, consideró que se debe avanzar hacia una agenda bilateral realista alejada de la demagogia y de las falsas expectativas.

«El contrabando de armas se fomenta en ambos países bajo la lógica implacable del mercado. En México, el tema se discute desde inciertos terrenos de contención que, es más bien, una simulación. Y, en Estados Unidos el tema se dirime entre negocios e hipocresía política», subrayó la activista.

En su intervención, Eric Olson, integrante del Instituto México del Woodrow Wilson Center, consideró que Estados Unidos debe hacer mayores esfuerzos para perseguir los casos de tráfico de armas que se dan en su territorio.

«Es muy limitado el número de casos en el que los fiscales federales de Estados Unidos persiguen los casos de tráfico de armas, porque las leyes hacen muy difícil esa persecución», explicó el investigador.

Rubin agregó a su análisis que, para acabar con el problema que deja miles de muertos cada año, el país necesita controlar mejor sus fronteras, tanto al norte como al sur.

«Porque, a fin de cuentas, entendiendo que el tráfico de armas de Estados Unidos a México es solamente uno de tantos caminos que tienen los contrabandistas, el crimen organizado, y particularmente, el narcotráfico para importación de armas (…) Hemos visto que en cuanto se cierra una posible llave se abre otra», agregó.

Insistió que para buscar una solución a este problema México debe, verdaderamente, «controlar sus fronteras en todos los aspectos de la palabra».

Al tiempo, Morera recordó que la discusión de esta problemática se viene dando de manera bilateral al menos desde hace dos décadas de diálogo en los que ha habido acuerdos y operativos binacionales pero sin ningún resultado «digno de comentar».

En ese sentido, lamentó que aún en la actualidad hay armas que se pueden comprar en Estados Unidos a través de armerías o en línea, sin mayores controles legales previos, a pesar de que se han registrado mil 432 masacres en su territorio con armas de asalto, al menos, desde 2016, con datos de la organización Archivo de Violencia Armada.

Hizo énfasis en que son las armas de asalto las que mayor daño hacen en ambos lados de la frontera luego de la derogación de una ley que prohibía en Estados Unidos la fabricación, transferencia y posesión de de este tipo de arsenales en 2004, bajo la administración del ex presidente George W. Bush, tras más de una década de prohibiciones a nivel Federal.

«Provocó el incremento gravísimo de la violencia de grupos criminales», sentenció.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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