Las misiones a Marte son una gran hazaña de la humanidad, contribuyen a mayores avances tecnológicos y muestran lo importante de invertir en ciencia para el desarrollo de las naciones, consideraron expertos de la UNAM.

Julieta Fierro Gossman, investigadora del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM, explicó que la misión Perseverance lleva un aparato-laboratorio que va a tratar de transformar la atmósfera de dióxido de carbono de Marte, para producir oxígeno.

“Esto es importantísimo porque algún día vamos a terraformar Marte, es decir, transformarlo para hacerlo habitable”, dijo.

Durante la conferencia virtual “A la conquista de Marte: las misiones del planeta rojo”, la científica consideró que la misión Perseverance destaca por los grandes avances tecnológicos y las promesas de futuro.

“Son importantes porque Marte era un mundo que tenía agua, atmósfera, tal vez vida. Pero algo le sucedió y se desertificó, quizá un gran efecto invernadero, y no queremos que a la Tierra le suceda lo mismo. Una manera de entender qué es la Tierra es analizar otros mundos, en particular uno tan parecido al nuestro”, señaló.

Antígona Segura Peralta, investigadora del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN), hizo un repaso histórico a partir del siglo XIX, cuando el astrónomo Giovanni Schiaparelli observó Marte con telescopio y encontró una densa red de estructuras lineales que llamó “canales”, a partir de las cuales se especuló con la posibilidad de vida inteligente en el planeta rojo.

A inicios del siglo XX los trabajos de Percival Lowell promovieron la idea de que existía vida y una civilización marciana y se popularizaron en el ideario colectivo.

Otro aspecto relevante de las misiones a Marte son sus aportaciones tecnológicas, que han sido muy importantes y pasado de la carrera espacial a la vida cotidiana en la Tierra, destacó José Franco López, investigador del IA.

Algunas aplicaciones que nos han transformado son los satélites meteorológicos, de exploración remota, los sistemas de posicionamiento global (GPS) y los que se usan en comunicaciones y en defensa (para medir el nivel del mar, derretimiento de los hielos, incendios y atención a desastres).

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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