La crisis del coronavirus ha representado un gran reto para los empresarios del país y sobre todo para las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes), sector en el que se encuentra la industria de lavanderías del país que en 2020 cerró 25 por ciento de sus unidades.

Frente al cierre de algunas actividades por el semáforo epidemiológico, la presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Lavanderías (Canalava), Sandra Cardozo, dijo en entrevista con MILENIO que deben tener una apertura constante de sus negocios porque “ya no podemos seguir con las intermitencias; actualmente el sector está abierto, pero mientras no exista movilidad no vamos a tener trabajo y por ende ingresos”.

Al cierre de 2019 se tenían registradas en el país 40 mil unidades en el sector, entre lavanderías, tintorerías y planchadurías. De acuerdo con la industria, 99 por ciento son MiPymes y aportaban más de 87 mil empleos.

La representante de Canalava explicó que “al principio de la pandemia no fuimos declarados negocios esenciales, cerraron 10 mil unidades de negocio y hubo una reducción de empleos de 27 por ciento. Con estos números confirmamos la vulnerabilidad de las MiPymes para esta situación y nos cuesta mucho más recuperarnos”.

Indicó que en el caso de Ciudad de México, de septiembre a noviembre se vislumbró una ligera alza en ventas, mismas que se mermaron con la vuelta al semáforo rojo, a partir del 18 de diciembre.

“Actualmente se siente todavía la dificultad, no hay liquidez, se sigue reduciendo la plantilla, los que están todavía están alternando los horarios, dependiendo de la demanda”, destacó.

El sector se encuentra dividido en lavanderías industriales, que dan atención a restaurantes, hoteles, hospitales, entre otros, y que vieron una reducción hasta de 85 por ciento en su demanda; lavanderías por encargo y tintorerías, reportaron una caída de hasta 70 y 90 por ciento.

Muchas de las planchadurías, que en su mayoría eran familiares, al tener una actividad casi nula desaparecieron.

“Al inicio de la pandemia algunas tintorerías realizaron cubrebocas y diversas cosas para poderse ayudar, pero los insumos con los que se elaboraban también subieron de precio; nuestros números están muy mal. Si los negocios no llegan a un punto de equilibrio no vamos a poder salir a flote”, afirmó. Sostuvo que es necesario que el gobierno dé apoyos como el diferimiento en el pago de energéticos, agua, impuestos federales y locales, así como créditos blandos que resulten suficientes para sostener a la industria, ya que los apoyos como créditos a la palabra no resultaron suficientes para la industria.

“Un 70 por ciento de los costos fijos están en renta, agua, energía, gas, seguridad social, carga impositiva. Estos beneficios pequeños no alcanzaron para soportar toda esta cuestión”, finalizó la representante de Canalava.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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