La crisis sanitaria y económica que provocó la pandemia de COVID-19 a nivel global afectó los flujos de capitales foráneos que ingresaron al país durante 2020, aunque no fue el único factor que jugó en contra de este indicador, ya que las políticas de la actual administración no han abonado a que exista un clima favorable para recibir inversiones, coincidieron expertos.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía, el país recibió 29 mil 79 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa (IED) durante 2020, lo que representó una caída anual de 11.7 por ciento en comparación del año anterior.

Por lo tanto, la entrada de capitales foráneos al país registró su mayor contracción desde 2014, año en el que la IED cayó 35.9 por ciento.

De manera particular, la dependencia informó que se reportaron 39 mil 220 millones de dólares de flujos de entrada y 10 mil 140 millones de dólares como flujos de salida.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) estimó que en 2020 los flujos globales de IED disminuyeron 42 por ciento en comparación de 2019.

“Esto evidencia que, en comparación con el resto del mundo, México tuvo un mejor desempeño en la atracción de IED en el año más adverso de la historia económica reciente”, señaló Economía en un comunicado.

En este sentido, Sergio Silva, titular de la Unidad de Inteligencia Económica Global de la Secretaría de Economía, explicó a El Financiero que las cifras reportadas por el Gobierno federal fueron diferentes a las publicadas por la UNCTAD debido a que México utiliza un Registro Nacional de Inversión Extranjera que permite ser más precisos en términos de cómo se mueve la IED en el país.

“A pesar de la pandemia, México mostró resiliencia en términos de atracción de Inversión Extranjera Directa durante 2020, y esto tiene que ver con el hecho de que la economía mexicana tiene una serie de características que la hacen atractiva en los mercados globales de capital, como lo son los tratados comerciales de los que formamos parte y nuestra cadena manufacturera de exportación”, dijo el funcionario.

En 2020 se anunciaron 212 proyectos de inversión extranjera para ser materializados en México, que representan un monto de 16 mil 253 millones de dólares, de los cuales ya se han reportado 5 mil 838 millones de dólares al Registro Nacional de Inversiones Extranjeras.

El reporte desagregó que los flujos foráneos de 2020 provinieron de 3 mil 334 sociedades con participación de capital extranjero, 2 mil 725 con contratos de fideicomiso y 24 de personas morales extranjeras.

La IED en enero-diciembre de 2020 se financió principalmente a través de reinversión de utilidades en un 55.4 por ciento; seguida de cuentas entre compañías, en 22.6 por ciento ,y por nuevas inversiones, en 22. por ciento.

Por sector económico, las manufacturas captaron el 40.6 por ciento; los servicios financieros y de seguros, un 23.2 por ciento; transportes, con 9.8 por ciento; comercio, con 7.7 por ciento; minería, con 4.6 por ciento; y medios masivos con 4.3 por ciento. Los sectores restantes captaron 9.8 por ciento.

Por país de origen, los flujos de IED provinieron principalmente de los socios del T-MEC en 53.6 por ciento (Estados Unidos, 39.1 por ciento y Canadá, 14.5 por ciento), seguidos por España en 13.7 por ciento, Japón en 4.2 por ciento, Alemania en 3.5 por ciento, y de otros países que aportaron el 25 por ciento restante.

Los montos reportados únicamente consideran inversiones realizadas y formalmente notificadas ante el Registro Nacional de Inversiones Extranjeras de la Secretaría de Economía; de ahí su carácter preliminar y el que se actualicen en los trimestres sucesivos.

Jesuswaldo Martínez, investigador económico del Instituto Belisario Domínguez, apuntó que aunque la caída de la IED aconteció en un entorno de desaceleración económica mundial, que provocó la contracción de la demanda, la suspensión de algunas cadenas globales de valor y la interrupción de suministros para la producción, también es verdad que el entorno nacional no ayudó a atenuar ese impacto.

“Hubo dos factores que causaron esta caída, en primer lugar, destacaría la reducción en los niveles de formación bruta de capital fijo, que se desplomaron entre los meses de abril y mayo, y las menores asignaciones de inversión pública, que desde hace ya un buen tiempo han dejado de ser un motor de crecimiento para el país”, indicó el experto.

La segunda razón se debe al grado de incertidumbre inducido por las decisiones de política económica, principalmente en el sector energético, y por la gestión de la pandemia en el país.

“La debilidad en los esfuerzos de política fiscal para atajar con oportunidad la afectación en el tejido productivo e impulsar una recuperación económica vigorosa durante el segundo semestre de 2020, así como las decisiones gubernamentales que le restan certidumbre a los negocios internacionales, configuran una condición adversa para la atracción de capitales extranjeros”, explicó Martínez en entrevista.

En 2020, la industria eléctrica captó 906 millones de dólares de IED, lo que representó una contracción anual de 58.35 por ciento, esta caída se suma a la contracción de 60.87 por ciento observada en 2019.

Al respecto, Ramsés Pech, analista del sector energético, señaló que debido a la incertidumbre y a las corrientes ideológicas que imperan en el Gobierno actual, ya solo se encuentra circulando el mismo dinero que había desde hace años, pero no hay nuevas inversiones que detonen el crecimiento de la industria eléctrica.

 

Esta nota originalmente se publicó en Vanguardia

 

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