Aunque en medio de una revolución tecnológica y una mayor actividad en línea, 86 por ciento de 65 bancos centrales en el mundo está haciendo algún tipo deinvestigación o experimentación con respecto a las monedas digitales, su aprobación y uso requiere un análisis cuidadoso y exhaustivo de sus implicaciones para que no comprometa la estabilidad financiera, señaló Agustín Carstens, gerente general del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por su sigla en inglés).

De acuerdo con lo planteado en el seminario de política de Hoover Institution, los bancos centrales del mundo han intensificado sus esfuerzos de diseño de monedas digitales, pero esto no debe verse como una reacción a la aparición de criptomonedas o al anuncio de proyectos de monedas; más bien, están investigando de forma proactiva una nueva forma de dinero y cómo podría mejorar los pagos en el área digital, en línea con sus mandatos.

Esto porque el desarrollo de monedas digitales conlleva una serie de cuestiones tecnológicas, legales y económicas que justifica un examen cuidadoso antes de su emisión, pues los bancos centrales son los guardianes de la estabilidad; para que exista dinero digital, el banco central debe desempeñar un papel fundamental, garantizando la estabilidad del valor, asegurando la elasticidad de la oferta agregada de dicho dinero y supervisando la seguridad del sistema.

Eficiencia de pagos

Carstens explicó que en el contexto de la disminución del uso de efectivo y la falta de acceso al sistema bancario, muchos bancos centrales ven a las monedas digitales como un medio para garantizar que el público mantenga acceso a una opción de pago segura emitida públicamente para complementar el efectivo.

En particular, los bancos centrales ven oportunidades en tecnologías digitales, sobre todo para mejorar la eficiencia de los pagos y promover la inclusión; sin embargo, el uso de datos personales es necesario para mejorar la prestación de servicios financieros, por lo que deben estar vinculados a una identificación, y si bien las personas también valoran su privacidad y disfrutan el anonimato que brinda el efectivo, puede haber ganancias a largo plazo.

Monedas digitales y lavado de dinero

Así, en opinión del gerente general del BIS, las monedas digitales sin identidad, puramente basados en tokens, no prosperarán; entre otros factores, porque propiciarían grandes preocupaciones en torno al lavado de dinero, el financiamiento al terrorismo y la evasión fiscal; además, afectarían los esfuerzos para mejorar la inclusión financiera, que se basan en una buena identificación y la creación de una ruta de información para acceder a otros servicios financieros; y podrían generar impactos transfronterizos.

Recordó que las principales razones por las que una moneda de reserva es atractiva están relacionadas con la macroeconomía; por ejemplo, el dólar es la principal moneda de reserva del mundo porque tiene un valor estable (baja inflación), una gran cantidad de activos y la credibilidad del sistema económico y legal de Estados Unidos, y es probable que estos factores sigan siendo los principales impulsores del estado de la moneda de reserva mundial.

Sin embargo, abundó Carstens, más allá de la competencia de divisas, las monedas digitales ofrecen oportunidades para mejorar la eficiencia de pagos transfronterizos, podrían abordar las fricciones en los sistemas bancarios de corresponsales, como diferencias en los horarios de apertura, diferentes estándares de comunicación y falta de claridad sobre los tipos de cambio o las tarifas.

No obstante, el dinero sólido es fundamental para la economía de mercado, y son los bancos centrales los únicos que pueden proporcionar esto, por lo que si se necesitan monedas digitales, los bancos centrales deberían ser los que las emitan; si lo hacen, las monedas digitales también podrían desempeñar un papel catalizador en la innovación, estimulando la competencia y la eficiencia en pagos.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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