Un centenar de activistas contra el feminicidio y la desaparición de mujeres marcharon el domingo en apoyo a la familia de Norma Dianey, ausente desde hace tres años. También para denunciar la desaparición de Itzel González, quien fue vista por última vez el 14 de abril del año pasado en Tuxtepec, Oaxaca.

Lourdes García, madre de Norma Dianey, y sus familiares encabezaron la protesta, que recorrió unos tres kilómetros por diversas vialidades de la parte baja del municipio de Chimalhuacán, estado de México.

Pararon en inmuebles de gobierno, monumentos y finalmente en la ribera del canal La Compañía, donde se encuentran las cruces, símbolo de la impunidad de los feminicidios en Chimalhuacán.

García pidió “un milagro” para encontrar a su hija. “Para mí no hay Navidad, no hay Año Nuevo, no hay festejos”. Sólo desea encontrarla.

El 15 de enero de 2018, la joven de 24 años de edad desapareció luego de salir de su empleo en una tienda Coppel ubicada en calzada Ignacio Zaragoza de la colonia Santa Martha, alcaldía de Iztapalapa.

Se le vio por última vez en una camioneta de transporte colectivo con derrotero Metro Peñón Viejo-Bordo de Xochiaca, por la avenida Carmelo Pérez, en Nezahualcóyotl. La joven nunca llegó a su domicilio, en el barrio Orfebres de Chimalhuacán.

Juan García, padre de Norma Dianey, llamó a la gente a que no se quede callada, “se toquen tantito el corazón” y aporten información para dar con su hija, a quien la autoridad ministerial ya dio por muerta.

Chimalhuacán tiene vigentes dos alertas por violencia de género, en 2015 por feminicidios y en 2018 por desapariciones.

El acto concluyó al pie de las cruces rosas, el antimonumento levantado a orillas del río La Compañía.

En tanto, han pasado nueve meses e Itzel González, estudiante de enfermería de 20 años de edad, no ha regresado a su casa. Desapareció el 14 de abril del año pasado en Tuxtepec, Oaxaca.

Sus familiares crearon recientemente la página de Facebook titulada “Itzel, te estamos buscando”, donde piden a las autoridades dar respuesta a sus demandas de localizar a la joven.

“Ya no tengo palabras para expresar tanto dolor e incertidumbre y me pregunto hasta cuándo”, expresó su madre, Caridad González.

Ella cree que la joven fue raptada por una red de tratantes de personas y está con vida, pero no saben dónde hallarla; por eso exigen que las autoridades den con su paradero lo antes posible.

 

Esta nota fue publicada inicialmente en La Jornada

 

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