El home office ha promovido el uso del protocolo de escritorio remoto (RDP), uno de los mecanismos más utilizados para lanzar ataques de ransomware (secuestro de datos) aprovechando también el uso de contraseñas débiles. En el primer trimestre del 2020 ESET, compañía líder en detección de amenazas, reportó el aumento de 141 por ciento en América Latina.

El robo de información previo al cifrado de los archivos y la posterior extorsión bajo la amenaza de publicar, vender o subastar los datos confidenciales robados fue una metodología que se observó por primera vez a fines de 2019 y que se consolidó en 2020. El objetivo es agregar un plan B a la estrategia de solo cifrar los archivos y demandar el pago de un rescate para devolver el acceso.

Con este nuevo método, adoptado ya por varias familias de ransomware, los criminales aumentan la posibilidad de monetizar los ataques al contar con otro instrumento para presionar a las víctimas y que se decidan a pagar, ya que supuestamente de esta manera evitarán la divulgación de la información robada y recuperarán el acceso a los datos.

“Esta técnica requiere que el atacante invierta bastante tiempo, ya que necesita obtener acceso a la red, desplazarse sin ser detectados hasta identificar los datos confidenciales y extraer una copia de información para guardar en su propio entorno”, explicó el especialista de ESET, Tony Anscombe, en el informe Tendencias 2021 en ciberseguridad.

Egregor, por ejemplo, es un ransomware que surgió en septiembre de 2020 y que opera bajo este modelo de negocio. Recientemente el FBI publicó un comunicado en el que advierte a compañías de todo el mundo sobre los ataques de este ransomware y su creciente actividad. Egregor comenzó a operar poco después de que el ransomware Maze anunciara el cese de sus actividades. Según dijeron actores de amenazas a BleepingComputer, esto provocó que muchos afiliados a Maze pasaran a trabajar con Egregor como RaaS.

Según datos de una encuesta realizada por ESET en diciembre pasado, el 87.67 por ciento de los participantes opinó que los cibercriminales han visto una oportunidad en el incremento del trabajo remoto para lanzar ataques dirigidos a las empresas. Además, consultados acerca de si creen que las empresas y las entidades gubernamentales están preparadas para lidiar con ataques de ransomware, el 67.76 por ciento opinó que apenas unas pocas empresas lo están, mientras que el 50.96 por ciento considera que solo unas pocas entidades gubernamentales cuentan con las capacidades.

La aceleración de la transformación digital provocada por la pandemia obligó a muchas empresas y organizaciones a trabajar desde el hogar, dejando las oficinas que están preparadas con los mecanismos de seguridad necesarios para proteger el perímetro de una organización. De hecho, según una encuesta realizada por ESET en plena pandemia, solo el 24 por ciento de los usuarios dijo que la organización para la cual trabaja le brindó las herramientas de seguridad necesarias para trabajar remotamente y el 42 por ciento de los participantes aseguró que su empleador no estaba preparada en cuanto a equipamiento y conocimientos de seguridad para hacer frente al teletrabajo.

En un ataque informático, si un usuario cae en la trampa y abre un correo de phishing dirigido para luego hacer clic en un enlace o abrir un archivo adjunto, su equipo será comprometido con un malware que puede a su vez descargar otro código malicioso como un ransomware. Si luego accede a la red corporativa conectándose al servicio VPN que la empresa o la entidad gubernamental le brinda, el acatante tendrá acceso a la red y podrá moverse lateralmente para recolectar información y buscar otras credenciales de acceso que le den permiso de administrador para distribuir el ransomware dentro de la red.

El consejo de ESET es que las empresas dediquen tiempo y recursos para capacitar a los usuarios de manera que cuenten con más herramientas y estén mejor preparados para lidiar con las distintas amenazas y riesgos en internet.

Asimismo, recomiendan como pasos básicos el acompañar la educación de los usuarios con la adecuada tecnología, el uso de una VPN, la realización de backups de forma periódica, una política de actualizaciones para corregir vulnerabilidades, la implementación de la autenticación multifactor y de estrategias de seguridad como el principio del menor privilegio y de la mínima exposición, por nombrar algunas.

Por otra parte, es recomendable que las organizaciones evalúen los mecanismos de accesibilidad a la información y cuáles son las formas que puede tener un atacante para llegar a estos datos.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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