Adolfo Cuevas Teja, comisionado presidente del Instituto Federal de Telecomunicaciones, indicó que la desaparición o fusión del del organismo con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes propuesta por el presidente López Obrador sería un retroceso en el sector de telecomunicaciones, ya que, hasta antes del organismo, no se había avanzado tanto en beneficio de los mexicanos, como baja en los precios o internet más rápido.

“Sería un retroceso, ya vivimos esa experiencia y sabemos que no se avanzaba tanto, como así lo hemos hecho con un organismo autónomo y me parece que los logros del instituto son del Estado mexicano”, indicó en entrevista con Azucena Uresti para Grupo Fórmula.

 

Desaparición afectaría T-MEC

Indicó que la eliminación implica una reforma constitucional, lo cual, en un principio en la creación del organismo fue una señal muy poderosa para incentivar la inversión de la iniciativa privada en el país, además de que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), recientemente firmado por el gobierno federal, pide que el regular de telecomunicaciones de México debe ser independiente y autónomo respecto del poder ejecutivo.

Lo anterior, dijo, implicaría no sólo cambiar la constitución, sino se tendría que modificar el acuerdo comercial entre los tres países .

“Estamos mejor ahora con un IFT autónomo que como estuvimos jamás bajo reguladores del sector bajo las órdenes directas del ejecutivo. Lo que hemos logrado en estos 7 años con el ift no se había hecho jamás, ya que da confianza a la inversión”, consideró.

No será eficiente desaparecer al IFT

Por su parte, Ramiro Camacho, también comisionado del organismo, afirmó que desde el interior del organismo no consideran que se una idea eficiente la propuesta realizada por el Presidente.

En entrevista con MILENIO, el comisionado comentó que cuando aún existía la extinta Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) que dependía de la SCT, se generaron muchos conflictos de orden político.

“Por ejemplo las decisiones técnicas no eran técnicas realmente, entonces el Instituto es el resultado de toda una exigencia que hubo a lo largo de los años, para que esas decisiones no fueran políticas y tampoco basadas por ejemplo en qué tan grande es la empresa o que tanto dinero paga aquella que está empujando cierta política”, explicó.

Agregó que actualmente se necesita un organismo independiente que aplique un conjunto de reglas con criterios estrictamente técnicos, “la autonomía y la independencia es algo a nivel internacional ya muy común y son indispensables para que ese tipo de decisiones se tome”.

Destacó que además hay varias cuestiones que están en la misma Constitución, como la misma existencia del instituto, su autonomía, el método para nombrar a los comisionados, y varios de los estatutos a nivel general; por lo que hacer un cambio radical implicaría una reforma constitucional.

Al cuestionarlo sobre el cumplimiento que ha tenido el IFT de los mandatos que se le establecieron el comisionado aseguró que si bien no se han alcanzado al 100 por ciento, si hay un avance importante al respecto.

“Hay objetivos que no se han alcanzado al 100 por ciento y que nos hubiera gustado que se alcanzaran más rápido, por ejemplo, la concentración en el mercado que todavía no es tan equitativa, pero si ha bajado desde 2013 cuando se aprobó la reforma”, dijo.

Camacho destacó que el mercado a evolucionado a un ritmo muy similar al que hubo en Europa en su momento, pues iniciaron de un esquema similar al de México.

“Entonces hemos evolucionado a un ritmo similar, se ha bajado la participación del preponderante de entre 10 y 20 por ciento dependiendo del segmento de servicios y vamos más o menos en el mismo tipo de ritmo, lo que pasa es que para nosotros se hizo la reforma ya muy tarde en 2013 cuando en Europa se hizo más o menos en los años 90”, concluyó.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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