CIUDAD DE MÉXICO.

En lengua mixe, “nosotros” (Atom) evoca esta reflexión: “Nadie vive solo en esta tierra. Todos nos ayudamos, nos brindamos apoyo o todos nos consideramos enemigos y nos causamos la muerte”.

Cuando alguien te dice “deja” (Mastu’ut), se refiere a “Deja las cosas que te perjudican, las cosas que enferman tu cuerpo, tu organismo. Deja tu propósito de engañar y sacar ventaja de tus amistades y familiares. Abandona el pensamiento, la voz y la palabra que nos dividen, que nos provoca pleitos”. Y “estómago” (Joojt) es la raíz de conceptos como valentía, tristeza, coraje, temor, alegría y cansancio. “¿Y tú, cómo sientes tu estómago en este momento?”.

Éstos son algunos de los 365 vocablos que Federico Villanueva Damián (1952) seleccionó para dar vida al libro Tu’uk ayuujk, Una palabra (Tiempo Imaginario), que busca difundir la lengua y la cultura de esta etnia de Oaxaca.

«Pensé en una palabra cada día durante un año. Una palabra que me diera fuerza, que me diera vitalidad. Un vocablo que pudiera registrar lo que sucede en mi comunidad, Ayutla; que pudiera expresar lo que pienso, recuerdo y anhelo, además de dar consejos y narrar experiencias”, afirma en entrevista con Excélsior.

Publicado con un apoyo del Fonca, este volumen, que integra los conceptos explicados en mixe y en español, el calendario de registro y fotografías tomadas por el profesor indígena, nació inspirado en la cotidianidad del pueblo, en lo ocurrido del 1 de octubre de 2016 al 30 de septiembre de 2017.

«La idea es fortalecer y promover la cultura mixe, y mantener el interés en la producción de textos bilingües, en los que la palabra hable desde sus raíces, pensamientos y tradiciones”, agrega quien reúne vocablos como ojos, agua, raíz, piedra, casa, frijol, cielo, lluvia, mitad, luna plena, gracias, basura o a través del aire.

El maestro rural detalla que el mixe es una de las 16 lenguas indígenas de Oaxaca, junto con el zapoteco, el triqui o el mixteco. “Lo hablan más de 100 mil personas. La región mixe tiene 19 municipios, cada uno con sus núcleos rurales, y está ubicada al norte y noreste del estado”.

Destaca que desarrolla los conceptos primero en mixe y después los traduce al español. “Cuando los interpreto, hago el esfuerzo para que la esencia y la belleza queden plasmadas y se reflejen con las características de nuestro idioma; que se conozca cómo hacemos uso de nuestra palabra, cómo le damos significado”.

Incluso, añade el creador, respetó una de las características del mixe, denominada “disfracismo”; es decir, “unas ideas que parece que se repiten, pero en realidad se complementan”.

Por ejemplo, el 2 de octubre de 2016 habló sobre la palabra Ey, que quiere decir: “Así está bien. Estoy de acuerdo”. Y agrega: “Qué bueno que has venido, que has llegado. Qué bueno que hablas, que platicas. Qué bueno que trabajas, que te esfuerzas”.

Explica que esta forma de hablar “es un mixe de mayor respeto, de recursos literarios. Entre más se maneje el vocabulario con ‘disfracismos’ es más elegante, más profundo y tiene un sentido más completo”, indica.

El autor de E’px Yukp y’ää y’ayuujk, Voces del Zempoaltépetl (2018) señala que el mixe es, sobre todo, oral, y existe poco material escrito. “Éste es el motivo esencial de hacer Una palabra, que nuestra lengua se escriba, que se conozca su gramática. Una lengua escrita cobra mayor fuerza y perdura más tiempo”.

Así, el promotor cultural recorrió su comunidad, habló con los habitantes, tomó fotografías del paisaje y, de manera espontánea, escogió cada día una palabra que disparara la reflexión; la escribió en un cuaderno que sus colegas maestros le obsequiaron cuando se jubiló y ahora comparte su trabajo de un año.

LE PREOCUPA EL MEDIO AMBIENTE

Federico Villanueva admite que la conservación del medio ambiente es una de sus mayores preocupaciones. “Tenemos todavía bosques, una reserva ecológica; pero en diferentes lugares existe tala inmoderada de árboles. La gente corta, saca leña, pero no quiere sembrar. Con el tiempo, nuestro ambiente va quedando despejado y triste, por falta de consideración a la naturaleza”.

El tratamiento de la basura en la región también lo angustia, confiesa. “No estamos acostumbrados a clasificar y guardar bien la basura. El basurero que tenemos no tiene un tratamiento, todo va junto y se quema; esto provoca más contaminación”.

El escritor mixe espera que su gente lo escuche y el orgullo de su cultura motive que cuiden su hábitat.

 

Esta nota originalmente se publicó en Excelsior 

 

Compartir

Dejar respuesta