CIUDAD DE MÉXICO

Auque por fuera pareciera un cuento de hadas, la vida de la realeza no es color de rosa.

Recientemente Meghan Markle reveló en una columna del New York Time que en julio perdió al segundo bebé que estaba esperando.

«Sabía, mientras abrazaba a mi primogénito, que estaba perdiendo al segundo».

De acuerdo con su relato, aquel día todo empezó normal, la rutina de siempre, sin embargo un fuerte calambre le hizo notar que las cosas no estaban bien.

Horas más tarde, se encontraba en un hospital sosteniendo la mano de su esposo.

Sentí la humedad de su palma y besé sus nudillos, mojados por nuestras lágrimas. Mirando las frías paredes blancas, mis ojos se pusieron vidriosos. Traté de imaginar cómo nos curaríamos”.

En su texto agradeció a un periodista que le preguntó si estaba bien al salir del hospital.

Gracias por preguntar”, fue su respuesta.

No mucha gente me ha preguntado si estoy bien”, añadió.

Para finalizar reflexionó sobre las consecuencias de la pandemia y dejó esta pregunta al aire:

¿Estamos bien? La pérdida y el dolor nos han afectado a todos en este 2020, en momentos tensos y debilitantes.

 

Esta nota originalmente se publicó en Excelsior 

 

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