El objetivo del programa apunta a reducir la morbilidad y la mortalidad por el COVID-19 y a mitigar los demás efectos indirectos de la pandemia sobre la salud. EFE/Barbara Walton/Archivo

La Cumbre del G20, realizada durante dos días en formato virtual por la pandemia de COVID-19, concluyó con la suspensión de la deuda hasta 2021.

En su declaración conjunta, los Estados miembros se comprometieron a implementar la iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda (DSSI), incluida su prórroga hasta junio de 2021.

De esta forma se permite a los países elegibles para la DSSI suspender pagosoficiales del servicio de la deuda bilateral.

«El informe preliminar del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Grupo del Banco Mundial (GBM) destaca que, junto con un financiamiento excepcional, el DSSI está facilitando significativamente un mayor gasto relacionado con la pandemia”, señaló.

El G20 reiteró la importancia de los esfuerzos conjuntos, tanto de prestatarios como de acreedores para mejorar la transparencia de la deuda.

Por ello, adelantaron, los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales de cada país examinarán antes de las reuniones de primavera del FMI y GBM de 2021 si la situación económica y financiera requiere una mayor extensión de la suspensión de la deuda por otros seis meses.

«Todos los acreedores bilaterales oficiales deben implementar esta iniciativa de manera completa y transparente. Continuaremos coordinando estrechamente su implementación en curso para brindar el máximo apoyo a los países elegibles para DSSI”, agregaron los países del G20.

Hasta el 13 de noviembre pasado, 46 países habían solicitado beneficiarse del DSSI, por un monto estimado de 5 mil 700 millones de dólares.

Respecto de la deuda de los países, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, pidió “hacer realidad” el compromiso de quitar montos de deuda y el pago de servicio de la deuda a naciones pobres.

También, garantizar que países de ingresos medios accedan a créditos con tasas de interés equivalentes a las vigentes en países desarrollados.

 

Esta nota originalmente se publicó en López-Dóriga Digital

 

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