En el ADN de los sardos, no sólo se conserva el gen de la longevidad, sino, aparentemente, también lo que «protegería» del COVID-19. Los investigadores han descubierto una secuencia ancestral de genes, el haplotipo esteoso, que parece tener una acción protectora contra Sars-Cov-2.

Para identificarlo, un proyecto de investigación de la Universidad de Cagliari llamado CORIMON tenía como objetivo precisamente investigar aquellos factores que podrían explicar la baja incidencia de nueva infección por coronaviris y la menor presencia de casos graves y fatales en Cerdeña en comparación con otras regiones italianas y del mundo.

En Italia, Cerdeña tuvo un número muy bajo de infecciones. Aprovechando el bajo polimorfismo genético en la población de Cerdeña, analizamos los factores clínicos, genéticos e inmunogenéticos, con especial atención a las moléculas HLA de clase I y II, para evaluar su influencia en la susceptibilidad a la infección por SARS-CoV-2 y en el resultado publicado en la revista Frontiers in Immunology.

La investigación consideró a 690 sardos sanos en comparación con 182 pacientes sardos que dieron positivo en el hisopo del SARS-Cov-2. De estos, 39 requirieron tratamiento hospitalario y 143 fueron asintomáticos o con síntomas leves.

Lo que surgió fue que en la población infectada no había una secuencia genética particular característica de los sardos, un conjunto genético ancestral llamado haplotipo extendido HLA-A * 02, B * 58, C * 07, DR * 03que, por lo tanto,los investigadores han asociado la acción protectora del nuevo coronavirus, como se indica en las conclusiones:

“Los datos que surgen de nuestro estudio sugieren que el haplotipo extendido HLA-A * 02, B * 58, C * 07, DRB1 * 03 tiene un efecto protector contra la infección por SARS-CoV-2 en la población de Cerdeña. Los factores genéticos que influyeron negativamente en el curso de la enfermedad fueron la presencia del alelo HLA-DRB1 * 08 y la deficiencia de G6PDH, pero no el rasgo de beta-talasemia”, se lee en el estudio.

A partir de otros estudios, ya se había descubierto que los sardos tenían el ADN más antiguo de Europa que se remontaba a hace 7 mil años, que incluso se remontaría al Neolítico.

 

Esta nota originalmente se publicó en Vanguardia

 

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