Los bancos aún recienten la prudencia de las familias mexicanas para utilizar sus líneas de crédito, toda vez que ante la crisis provocada por el covid-19, los clientes prefieren guardar sus recursos para hacer frente a la situación que continua inestable, aseguró Luis Niño de Rivera, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM).

En conferencia, Niño de Rivera explicó que el segmento más afectado es el crédito al consumo, mismo que se ha mantenido en números negativos desde mayo pasado, caídas no vistas en los últimos 11 años. Al cierre de septiembre esta cartera mostró una caída de 6.7 por ciento.

“Vemos que la clientela de la banca sigue siendo muy prudente en el uso del crédito y está guardando dinero para hacer frente a la situación tan inestable que vivimos desde el punto de vista económico”, dijo Niño de Rivera.

Carlos Rojo, vicepresidente de la ABM, explicó que la caída en el crédito al consumo es natural como consecuencia de la pandemia, pero conforme haya avances “la gente irá teniendo mayor certeza y seguridad y será una de las variables que incremente el consumo. Habrá otras cosas, atraer inversiones que generen empleos y se incremente el poder adquisitivo”.

La ABM dio a conocer que durante octubre, los montos facturados con tarjetas de débito han acumulado cuatro meses de crecimiento, siendo estos los máximos del año con un incremento de 15.1 por ciento y una facturación de 138 mil millones de pesos en el décimo mes del año; en contraste, el uso de tarjetas de crédito se ha reducido 4.3 por ciento con una facturación de 85 mil millones de pesos.

El banquero aseguró que la banca múltiple cuenta con más de 1.2 billones de pesos disponibles en crédito para proyectos viables. De esta forma, el crédito a la vivienda y a las empresas sigue creciendo, con una variación nominal anual del 9.4 por ciento y del 3.1 por ciento respectivamente al mes de septiembre de este año.

Pero al corto plazo, Niño de Rivera consideró que aún existen “incógnitas” sobre la recuperación de la actividad económica, “tenemos el tema sanitario, la posibilidad de tener una vacuna o no, el tema de la recuperación económica y los distintos sectores de la economía que tienen efectos diferentes en cuanto al impacto negativo, sectores y regiones”, explicó.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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