Bajo la sospecha de haberse beneficiado de información interna de la NASA para responder a un llamado a licitación para la construcción de un tren de aterrizaje lunar, el gigante aeroespacial estadunidense Boeing es objeto de investigaciones administrativas y judiciales, así lo informó The Washington Post.

Según el diario, el inspector general de la NASA y el Departamento de Justicia abrieron investigaciones sobre el caso, que provocó la repentina renuncia del jefe del programa de vuelos tripulados de la NASA, Doug Loverro, en mayo pasado.

En aquel momento, trascendió que su renuncia estaba relacionada con un llamado a licitación, pero se desconocía la causa exacta.

Según el Washington Post, Loverro llamó al jefe de actividades espaciales de Boeing, Jim Chilton, para informarle que la propuesta del grupo presentada a la licitación perdería frente a las ofertas de la competencia.

Loverro, presionado por plazos apretados en el cronograma, habría querido saber si Boeing apelaría la decisión y, de ese modo, retrasaría incluso meses el programa de regreso a la Luna, Artemisa.

Pero Boeing aprovechó la oportunidad para presentar otra oferta a la NASA, de manera irregular.

Al final, la NASA eligió otros tres finalistas: SpaceX; una alianza liderada por Blue Origin (una compañía de Jeff Bezos, el jefe de Amazon); y Dynetics.

El Departamento de Justicia y la NASA no respondieron a las consultas de AFP.

«No tenemos más comentarios sobre este artículo», dijo una portavoz de Boeing, sin negar su contenido.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

Compartir

Dejar respuesta