En tiempos de pandemia, guerras y violencia, la muerte se ha convertido en un espectáculo público, señaló el escritor y filósofo Fernando Savater (San Sebastián, 1947) quien reflexiona que morir no es el problema sino presenciar el fallecimiento del otro, del ser querido.

“La muerte se hace espectáculo, vemos enfermos, hospitales llenos de enfermos, pero eso es la espectacularización de la muerte, porque la muerte sigue ahí, no nos morimos porque estamos enfermos sino porque estamos vivos”, reflexionó el autor de Ética para Amador durante una charla virtual que sostuvo con Rosa Beltrán en el marco de la 40 Feria Internacional del Libro de Oaxaca.

Para Savater la perspectiva de cómo se entiende la muerte es lo que la hace más o menos difícil de sobrellevar. Él plantea que la vida conlleva a la muerte: “La muerte está siempre presente, la epidemia de la muerte es constante, la vida es una enfermedad que tiene una taza de mortalidad cien por ciento, nadie sale vivo de este mundo”, agregó.

El filósofo presentó su más reciente novela “La peor parte” (Planeta) que aborda justo la pérdida de su esposa Sara. Es una novela que narra el proceso de enamoramiento entre ambos, las diferentes luchas sociales y políticas que enfrentaron juntos y, finalmente, los últimos nueve meses en que su pareja fue diagnosticada de una enfermedad mortal.

Entonces Savater señala que el mayor dolor no es la muerte en sí misma, sino vivir la pérdida de quien más se ama. “La muerte mía me preocupa poco porque no voy a saberla. Cuando es la muerte de quien amas eso sí revela esa desesperación como algo terrible, una gravedad”, dijo al considerar que la lectura y la escritura no le han dado consuelo pero sí refugio para sufrir menos.

Sin caer en la melancolía, el autor confesó que Sara no sólo fue su compañera en un sentido de cómplice de vida, sino una suerte de fortaleza para vivir. Es, dijo, en lo que consiste el amor, sufrir y gozar.

“Ella me daba fuerza para hacer algunas cosas. Esa es la función del amor, no solamente debilitarse pensando en el otro, sino ese sacrificio está recompensado por una sensación de fuerza”, dijo

 

Esta nota originalmente se publicó en El Sol de México

 

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