Como “descabellada”, “improcedente” y de un “gran desconocimiento de los acuerdos internacionales”, califican especialistas en la materia, la iniciativa que pretende presentar ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el presidente Andrés Manuel López Obrador, para que los países regresen el patrimonio histórico a los pueblos originarios: “Las naciones que tienen esas piezas no quieren devolverlas, yo estoy pensando seriamente en que presentemos una iniciativa en la ONU para que todo ese patrimonio histórico regrese a los pueblos, y que sea un acto voluntario de quienes poseen esas piezas, porque es parte de una política colonialista que ya no debe permitirse en el mundo”.

Esto luego de que el gobierno de Austria se negara a prestar a México el penacho de Moctezuma, y el propio Vaticano dijera que no facilitará los “códices” que resguarda. Tras la visita que hizo a Europa la doctora Beatriz Gutiérrez Müller, en representación del presidente López Obrador, para reunirse con los jefes de Estado y solicitar esas y otras piezas, con la finalidad de que puedan ser exhibidas en México en 2021, año en que se conmemorarán los 700 años de la fundación de Tenochtitlan, los 500 años de la invasión colonial de España y el Bicentenario de la Independencia de México.

El doctor Francisco López Morales, incansable defensor del patrimonio cultural, quien por dos décadas fue director del Patrimonio Mundial del INAH y por tanto, conocedor de las normativas internacionales adoptadas por ese organismo internacional, opina que es “totalmente descabellada la pretensión del presidente Andrés Manuel López Obrador. Me parece que está totalmente errado, pues desconoce el compromiso que el país ha adquirido en la firma de los tratados internacionales, así como las múltiples convenciones que la propia UNESCO tiene con respecto al derecho internacional. Que no se le olvide que está vulnerando los principios fundamentales que están inscritos en esos tratados, donde hay una obligación recíproca de respetarlos”.

El especialista, reconocido por haber participado en la redacción de la Convención para Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial y las reglas operativas de la UNESCO y por gestionar la inscripción de 20 sitios en la Lista de Patrimonio Mundial, recomienda al jefe del Ejecutivo, que se asesore con abogados internacionalistas que le expliquen a lo que se obliga a cada país.

Recuerda que el penacho de Moctezuma, como algunos códices, fueron regalos que hicieron los gobernantes en su momento, por lo tanto no hubo hurto, ni sustracción ilícita que corresponda a su planteamiento: “así que es improcedente su reclamo”.

El que el primer mandatario se dedique a pedir la devolución de ese patrimonio, “sería una pérdida de tiempo” afirma Bolfy Cottom, investigador del INAH y especialista en Legislación Cultural.

Aunque plantea que López Obrador está en su derecho de proponer a la ONU una iniciativa para tener una convención o en todo caso firmar un acuerdo bilateral, aunque se necesita que existan las voluntades de las partes; al igual que en una convención, tiene que haber voluntad y acuerdo de todas los países miembros para firmarlo.

Ríe y asegura que ha “estado siguiendo todo el teatro. Lo que digo es que el Presidente se va a estrellar con un muro muy poderoso de las naciones que tienen en su propiedad, no sólo bienes de México sino de muchos otros países”.

Desde la perspectiva de Arturo Saucedo, como asesor parlamentario, en estos litigios no basta con que alguien de INAH diga que esos bienes son propiedad de la nación, se trata de qué instrumentos jurídicos y qué instituciones garantizan que son propiedad de la nación.

“Aquí el planteamiento es: si es tan importante el patrimonio cultural prehispánico, arqueológico, histórico y artístico, por qué las instituciones culturales tienen un recorte del 75 por ciento en sus presupuestos”.

Concluye que de emprenderse un litigio internacional, se debe estar preparado y argumentar cada uno de los reclamos, tomando en cuenta incluso los huecos en las leyes, en particular, según su dicho, en la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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