Las acusaciones de narcotráfico por parte de la DEA (Administración para el Control de Drogas, por sus siglas en inglés) en contra del ex secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos, han acarreado dos distintas reacciones entre la clase militar que, paradójicamente, comparten una premisa: la traición. Esto de acuerdo con el experto en seguridad, Raúl Benítez.

“Yo he detectado dos reacciones, he hablado con varios generales y almirantes, por supuesto no voy a decir nombres, pero hay dos reacciones. Una es la que sostiene que los Estados Unidos y la DEA no tienen amigos, tienen intereses. Esta reacción, enojados por lo que hizo la DEA, se llama nacionalismo militar reactivo”, reveló este miércoles el académico durante la sesión “La DEA y Cienfuegos” del Seminario sobre Violencia y Paz organizado por El Colegio de México.

En esta primera reacción, de acuerdo con el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la clase militar “considera una ofensa, una traición al amigo (en este caso México, en una metáfora diplomática) y una afrenta a la soberanía del país”, el arresto del general Cienfuegos acusado de tener vínculos con un remanente del Cártel de los Beltrán Leyva conocido como cártel H-2.

“Somos sus amigos, les dimos confianza, les dimos información, hicimos operaciones con ellos. Les mandamos a nuestros oficiales a estudiar a sus escuelas y nos traicionan así”, amplió durante su ponencia al respecto de las reacciones entre la clase militar que ha recogido.

La segunda premisa, que el investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte ha obtenido entre distintos militares de alto grado, sostiene que, si llegase a demostrarse la culpabilidad de Cienfuegos ante los cargos que se le imputan, el traidor al país sería, en cambio, el propio ex secretario de la Defensa Nacional.

“Entonces el general Cienfuegos traicionó al país y al Estado, es una amenaza a la seguridad, es una amenaza a su institución porque (la) pone en desprestigio. Pone a muchos generales que seguramente no tienen ninguna responsabilidad, y que, seguramente hacen su trabajo con mucho compromiso, en duda ante la opinión publica y ante la opinión política”, explicó Benítez.

Ante dicho escenario, el experto sostuvo que el sentir de los militares se inclina porque el general Cienfuegos “pague las consecuencias y se haga una gran terapia de reconstrucción de credibilidad y efectividad en las estrategias militares ante el narcotráfico”.

DEA trata a México como «país bananero»

Por su parte el investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Carlos Pérez Ricart, consideró que ante la desconfianza en las instituciones mexicanas de parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos se ocultó, por más de un año, la orden de captura en contra de quien fuera secretario de la Defensa duranta el sexenio de Enrique Peña Nieto.

“Prefirió aguantarse 14 meses una orden de captura, que, acudir a un proceso de extradición o pedirle a la fiscalía (FGR) que abriera su propia carpeta de investigación. Desde la perspectiva de la DEA, que además tiene bastante lógica, porqué habrían de haberlo hecho (…) un proceso completamente inverosímil en el actual contexto de impunidad que vive México”, detalló.

Considero que, con dicha decisión para arrestar al general Cienfuegos en secreto, la DEA, ha dado un “paso radical” en la agenda bilateral entre México y Estados Unidos. “Y han dicho, como no confío en ti te dejo de tratar como país amigo o principal socio comercial y te empiezo a tratar como país bananero”.

Paralelamente el investigador Raúl Benítez advirtió que con la detención de Cienfuegos se aumenta la desconfianza del exterior en el sistema de seguridad mexicano lo que “puede afectar la cooperación en muchos ámbitos”.

“Aumenta la desconfianza con Inglaterra, con Alemania, con Francia, con Guatemala, con Argentina. El narcotráfico tiene una dimensión trasnacional, y si hay desconfianza, se dificulta la cooperación” detalló.

En una última reflexión Benítez señaló que, el caso llevado en la corte de Brooklyn al igual que el del exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, pone en vilo el prestigio de México ante el mundo.

“Está en manos del juez (Brian) Cogan, el mismo que está juzgando a Genaro García Luna, el que juzgó a El Chapo Guzmán, el prestigio de todo un país de 130 millones de habitantes…en manos de un juez de Nueva York”, concluyó.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

Compartir

Dejar respuesta