Organizaciones de Derechos Humanos en Estados Unidos informaron que 545 niños migrantes, algunos de ellos mexicanos, permanecen en ese país sin que se pueda localizar a sus padres, debido a que la mayoría de sus familiares fueron deportados, como parte de un programa piloto establecido en 2017 con el que se separaba a los menores de los adultos al entrar sin documentos a Estados Unidos, como una forma para desincentivar la migración irregular a ese país.

El programa fue el parte aguas de la política migratoria establecida en 2018, con la que el gobierno estadunidense inició abiertamente un protocolo de separación de familias de migrantes, afectando a cerca de 2 mil 800.

De acuerdo con un reporte conjunto, encabezado por el director del Programa de Derechos de Migrantes de la Unión Estadunidense por las Libertades Civiles (ACLU), Lee Gelernt, de mil 30 menores migrantes identificados, se ha logrado contactar hasta el momento a 485 de sus padres. Mientras que en el caso de 545 no se ha podido contactar ni a sus padres, ni a los abogados de los mismos.

El martes presentaron su último reporte en el que indican que en el caso de estos 545 menores, dos terceras partes de sus padres habrían sido deportados a sus países de origen, de acuerdo con información proporcionada por el Servicio de Migración y Control de Aduanas. Los abogados indican que, aunado a la complejidad del caso, la pandemia de covid-19 ha dificultado aún más su tarea.

La ACLU, junto con otras firmas de abogados pro bono, como Justice in Motion, forman parte de un comité vinculatorio que una Corte federal estadunidense estableció para dar seguimiento al caso. Desde noviembre de 2018 se implementó un acuerdo de colaboración para la identificación de las familias separadas por este programa piloto de separación de familias migrantes.

A pesar de las dificultades, los abogados aseguran que continuarán realizando la búsqueda en los países en los que, consideran, podrían estar los padres de los niños: México, Estados Unidos, Guatemala, Honduras y El Salvador. Además de tener una campaña de búsqueda en medios, con llamadas telefónicas y con cartas en inglés y en español en las comunidades en las que podrían estar los familiares o conocidos de los niños migrantes.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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