Los amantes de los quesos tienen una gran variedad de dónde elegir, ya que existen muchos y cada uno tiene características y sabores que los hacen únicos, es por eso, que hay para cada gusto, sin embargo, hay uno que aman muchos debido a que se puede comer en casi todo, hasta en postres. Te hablamos del queso crema.

El queso crema debido a su consistencia puede untarse casi en cualquier cosa que se te ocurra como pan, crepas y hasta también se utiliza en la elaboración de postres, que gracias a este queso tienen un sabor especial que los hace deliciosos.

Este tipo de queso es uno de los más consumidos, pero ¿sabes de qué está hecho? A continuación, te contamos sobre los ingredientes que contiene el queso crema, tal vez te siga gustando o ya no tanto.

La historia del queso crema

La creación del queso crema se remonta a 1583 en Inglaterra donde algunas personas comenzaban a elaborarlo, años más tarde, en 1652 en países como Francia también se comenzó a elaborar. Sin embargo, en la década de 1800, en regiones de Estados Unidos como Filadelfia y Nueva York se popularizó e incluso se llegaron a hacer los mejores.

Como te contábamos, existe una gran variedad de quesos y el queso crema si forma parte de estos alimentos, aunque algunos lo pongan en duda. La Administración de Alimento y Medicamentos de Estados Unidos cataloga a este producto como un queso debido a que contiene, por lo menos, 33 por ciento de grasa de origen lácteo. Además, lo clasifica como un queso fresco, por lo que una vez abierto se debe consumir en el menor tiempo posible para evitar que se descomponga.

¿De qué está hecho el queso crema?

Tal como su nombre lo indica, este producto se elabora con crema a la que se agregan bacterias de ácido láctico, esto con el fin de que el pH de la crema aumente para evitar la coagulación. Antes de que el pH baje demasiado, la crema vuelve a estar líquida y la mezcla se calienta.

Al momento de calentarse se le pueden agregar ingredientes como sal, goma xantana, cloruro de calcio, encimas, goma de algarrobo, los cuales son conservadores y estabilizadores.

Debido a su contenido en grasas se recomienda reducir su consumo e integrarlo a una dieta alta en frutas y verduras.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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