La zona arqueológica de Dzibilchaltún presenta varias áreas inundadas porque su cenote Xlacah rebosó, debido a las intensas lluvias que trajo el huracán Delta y las tormentas tropicales de los últimos meses.

Así lo dio a conocer el director del Patronato Cultur, Mauricio Díaz Montalvo, quien recordó que dicho sitio prehispánico se encuentra en el norte de Mérida, la zona más afectada por las inundaciones, ya que el manto freático se saturó por el exceso de lluvias y el nivel del agua alcanzó los 5.2 metros sobre el nivel del mar.

El funcionario explicó que por tantas precipitaciones, se rebosó el cenote y se inundaron los senderos de Dzibilchaltún. De hecho, el agua llegó a algunos vestigios, pero no se reportan daños.

“Hay que esperar que la naturaleza haga lo suyo, que el agua baje solito y bueno, en breve debe estar seco. Hace unos días estaba muy fangoso y era peligroso para la gente”, detalló Díaz Montalvo.

Dzibilchaltún se ubica en la comisaría meridana de Chablekal, en donde se reportaron calles inundadas, y está muy cerca de los complejos residenciales y clubs de golf La Ceiba y Country Club, que también sufrieron afectaciones por Delta.

“El cenote Xlacah rebosó, estuvo terrible, el agua llegó a una plaza prehispánica cercana, pero no hubo daños. Por ejemplo, al Templo de las Siete Muñecas, que es el principal vestigio, no le pasó nada”, indicó el director del Patronato Cultur.

Informó que el personal de esta dependencia, que tiene un parador turístico en este sitio maya, está apoyando al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para que puedan recibir a los turistas de nuevo. Están realizando acciones de poda de la maleza –que creció mucho por las lluvias- y van a fumigar para evitar molestias de los moscos.

Díaz Montalvo explicó que Dzibilchaltún es la tercera zona arqueológica con más afluencia en Yucatán, pues al año lo visitan 180 mil personas. Lamentablemente, por la pandemia, se redujo drásticamente la llegada de turistas en un 70 por ciento.

Precisamente el cenote Xlacah es uno de sus principales atractivos, pues está permitido que la gente pueda bañarse ahí. En algunas partes, alcanza los 40 metros  de profundidad y en la antigüedad, fue utilizado como abastecimiento de agua para los mayas.

 

Esta nota originalmente se publicó en El Heraldo de México
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