El mando militar de EE.UU. está buscando desarrollar un nuevo misil tierra-tierra con un alcance mayor de 1.500 km, es decir un radio que no está permitido por el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF, por sus siglas en inglés) —aquellos cuya trayectoria puede abarcar entre 500 y 5.500 kilómetros—, firmado con la URSS en 1987 y abandonado unilateralmente en agosto de 2019.

Estados Unidos y la Unión Soviética firmaron el tratado en 1987 después de que Washington instalara misiles balísticos Pershing II en Europa. Aquellos misiles tenían la capacidad atravesar la distancia entre Alemania Occidental y Moscú en 7-8 minutos, aumentando en gran medida el riesgo de una guerra nuclear, al no proporcionar a los militares soviéticos el tiempo necesario para verificar si se trata de una amenaza real y, posiblemente, reaccionar de modo inadecuado a lo que ellos consideraran una amenaza.

Sin embargo, el general John Rafferty, el director del proyecto Long-Range Precision Fires (LRPF) del Ejército de EE.UU., aseguró recientemente que un misil de alcance intermedio capaz de alcanzar objetivos entre 310 y 930 millas [500 y 1.500 kilómetros] de distancia sería un activo importante en un futuro conflicto contra Rusia o China. 1.500 km es la distancia de Moscú a la frontera germano-polaca, o de la isla japonesa de Okinawa a Dalian (China).

«Qué dilema crearía para nuestro adversario», explicó Rafferty el 29 de septiembre en una conferencia.

Aunque el general no mencionó de qué misil en desarrollo se trata, el Pentágono ha impulsado el desarrollo de otros sistemas de armas con alcances similares, desde que Washington anunció que se retiraba del Tratado de 1987.

Así, un misil de crucero Tomahawk, instalado en buques de guerra, con un alcance de 1.600 kilómetros modificado para su lanzamiento desde tierra, fue probado apenas dos semanas después de abandonar formalmente el tratado en agosto de 2019.

El Ejército se ha planteado el objetivo de adoptar el misil que sea elegido en menos de tres años, para el cuarto trimestre del año fiscal 2023, lo que significa que no puede comenzar desde cero, afirmó el teniente general Neil Thurgood, citado por Defense News.

«Es posible que tomemos algo que ya está en el mundo [de la ciencia y la tecnología] y hacer algo con él», aseveró. «Es posible que pueda tomar un programa de servicio conjunto existente y hacer algo con él. Hay muchas oportunidades. No creo que el año 2023 sea poco realista».

Thurgood dijo que una vez que el Ejército elija una solución, permanecerá clasificado «por algún tiempo». El servicio planea adoptar este enfoque «hasta que estemos seguros de que estamos en el camino correcto y las tecnologías que necesitamos estén protegidas. Tendremos bastante cuidado», precisó.

 

Esta nota originalmente se publicó en RT
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