Una de las razones por las que Isaac Hernández aceptó participar en la serie Alguien tiene que morir, dirigida por Manolo Caro, fue por la oportunidad de acercar el mundo de la danza a un público masivo a través de Netflix, donde tendrá su estreno el 16 de octubre.

En la miniserie de tres capítulos, Hernández interpreta a Lázaro, un bailarín que llega a España para acompañar a su amigo Gabino (Alejandro Speitzer), quien se reencontrará con su familia después de diez años. Aprovechando su llegada a Europa, Lázaro intentará buscar oportunidades para desarrollarse como profesional fuera de México.

“Manolo al incorporar el personaje en la serie nos permite debatir cuál es el lugar del bailarín en la sociedad y que una nueva generación de jóvenes, de un público tan asiduo como el de Netflix pueda tener acceso a ver ballet clásico”, cuenta el ganador del Benois de la Danse 2018, premio que reconoce lo mejor de la danza en el mundo.

Alguien tiene que morir es un thriller mediante el cual Manolo Caro aborda los prejuicios sobre la homosexualidad durante la España franquista. Y es través del personaje de Lázaro y su relación con Gabino como se presentan los estereotipos que existen frente a los bailarines.

“Manolo estaba convencido desde el principio que (introducir un bailarín en la historia) iba a aportar un tono diferente a la serie y permitir tocar diferentes temas que a los dos nos interesan, y que en nuestra amistad personal debatimos constantemente como es la accesibilidad al ballet, a que más chicos puedan dedicarse a las artes, que haya más apoyo familiar e institucional para que cada día más personas que se sientan con la libertad de dedicarse a lo que les apasiona”, explica.

Durante algunas escenas, Isaac Hernández interpreta algunas piezas de ballet clásico como parte de la trama, lo que para el tapatío de 30 años es una oportunidad para “abrir una pequeña ventana a una gran profesión que lleva más de 200 años siendo parte importante de diferentes culturas y estamos tratando de que llegue a más personas y pueda verse con ojos nuevos y frescos”.

Esta serie donde comparte créditos con Cecilia Suárez, Carmen Maura, Ester Expósito, Ernesto Alterio y Carlos Cuevas significa el segundo trabajo actoral de Isaac Hernández. Antes ya había filmado la película El rey de todo el mundo, dirigida por Carlos Saura y aún sin fecha de estreno.

Para el bailarín, este trabajo significó la oportunidad de abordar la actuación desde un punto de vista más profundo y profesional, en comparación de su trabajo previo.

“Tuve la fortuna de haber tenido dos semanas de ensayos, para el proyecto anterior casi no tuve tiempo para preparar las escenas y fue importante darme cuenta que el proceso creativo es muy similar a lo que trabajas con un coreógrafo, cuando encuentras lo que viene bien para la historia y el personaje, porque no siempre es lo que se siente. En ese momento me puse en las manos de Manolo igual que en las de un coreógrafo”, cuenta.

Para desarrollar su personaje, Isaac Hernández se introdujo en una investigación sobre el papel de los bailarines de ballet en México durante los años 50. “Eso me sirvió para entender que el ballet en México apenas se estaba profesionalizando y de ahí nació el deseo de Lázaro de tener una carrera en Europa. Y yo me encontré con esa misma situación 65 años después cuando decido dedicarme al ballet en México”, concluye.

 

Esta nota originalmente se publicó en El Sol de México
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