Bien lo dijo Dewey Wilkerson en la serie Malcom el de en medio, “el futuro es hoy, viejo”, fue así que como si fuera sacado de una película de ciencia ficción, en Reino Unido se creó, y han estado probando, un traje con propulsión jet que literalmente hará volar por los aires a quien lo porte.

Dicho invento está destinado para llevar a rescatistas de las diferentes dependencias de aquel país a lugares remotos y de difícil acceso donde se encuentre gente en peligro, con la ventaja de que el traslado podrá hacerse tan solo en una fracción del tiempo que les tomaría al viajar en automóvil o a pie.

Si bien esta herramienta puede sonar muy futurista, la realidad supera a la ficción, pues ya es todo un desarrollo que actualmente está siendo probado para mejorar las alternativas de los rescatistas durante sus labores cotidianas.

Permite volar hasta a 50 kilómetros por hora

Este  invento ha sido desarrollado por Gravity Industries, compañía del inventor Richard Browning, quien ha probado junto al servicio de ambulancia aérea Great North Air Ambulance Service (GNAAS) de Reino Unido.

Este traje volador permite volar hasta unos 50 kilómetros por hora y puede alcanzar una altitud máxima de 3 mil 658 metros de altura.

Por medio de un video que se hizo viral se mostró el momento en que su propio inventor, Richard Browning, la primera persona en probarlo, ha volado por los aires vestido de paramédico sobre el Río Edén en el condado de Cumbria.

En dicha grabación, Browning, participa en un simulacro en el cual llega al lugar del accidente en apenas 90 segundos y todo gracias a los cinco motores que este traje lleva acoplados en la espalda y en los brazos, lo que le permite controlar su movimientos más fácilmente; lo que de verdad lo hace parecerse al superhéroe de Marvel, Iron Man.

Todo parece indicar que el futuro ya nos alcanzó, quizás en un par de años dejaremos las ruedas del vehículo, por propulsores como los de este traje, sin embargo, esa es una pregunta que solo el tiempo podrá responder.

 

Esta nota originalmente se publicó en El Heraldo de México
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