La crisis provocada por la pandemia del coronavirus ha generado grandes retos para América Latina y el Caribe al no tener los medios suficientes, como los países avanzados, para estimular la actividad económica, además, la digitalización que se ha agudizado con las medidas de confinamiento está poniendo en riesgo puestos de trabajo; en México, la automatización de procesos podría hacer desaparecer 50 por ciento de las plazas, advirtió el Banco Mundial.

“Las estimaciones entre países varían desde un mínimo del 45.1 por ciento para Panamá hasta 58 por ciento para El Salvador; el promedio de la región es de 50 por ciento. Ecuador, Honduras, México y El Salvador parecen tener más trabajadores empleados en ocupaciones que tienen más probabilidades de ser automatizadas. En el otro extremo, países como Argentina, Chile y Panamá parecen tener apenas menos puestos de trabajo en riesgo”, señaló.

De acuerdo con el estudio “Efecto viral: covid-19 y la transformación acelerada del empleo en América Latina y el Caribe”, los trabajadores de baja remuneración y aquellos en actividades de alto contacto, típicas del sector informal, corren el mayor riesgo de ser reemplazados por máquinas.

Los trabajos informales serán los más afectados. Foto: Especial

“Debemos repensar el futuro y no solo intentar volver al lugar donde estábamos previo a esta pandemia. Los gobiernos deben encontrar la manera de apoyar la creación de nuevos puestos de trabajo, capacitar a los trabajadores para que estén preparados para esos empleos y acompañar a los ciudadanos a lo largo de esta transformación disruptiva”. indicó el vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Carlos Felipe Jaramillo.

Capital humano

El organismo explicó que, desafortunadamente, la crisis económica asociada con la pandemia ha acelerado tendencias, anticipando el futuro, y consecuentemente, haciendo más urgente la necesidad de reformas económicas que promuevan la creación de más y mejores empleos.

Abundó en que esto requiere que la región logre dar un salto de productividad, para ello será necesario invertir en infraestructura inteligente, adoptar nuevas tecnologías, promover la competencia y mejorar la calidad de los productos, y eliminar las distorsiones de mercado que impiden el crecimiento de las empresas más productivas.

Además, agregó el Banco Mundial, la región necesita invertir fuertemente en desarrollar el capital humano de su fuerza de trabajo, pues los trabajos del futuro requerirán habilidades y capacidades distintas y eso implica preparar a la juventud invirtiendo más y mejor en escuelas y universidades, pero también se debe invertir en programas de entrenamiento y reinserción para los adultos que han perdido sus empleos.

“Es fundamental preparar a los trabajadores para estos cambios. La educación ofrece el mejor reaseguro frente a la amenaza de la automatización”. Los trabajadores tendrán que adaptarse a la demanda de habilidades cognitivas o analíticas, así como interpersonales”, dijo el autor principal del informe, Guillermo Beylis, economista de investigación en la Oficina del Economista en Jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

En este sentido, un modelo en el que se estiman probabilidades derivadas de la base de datos de Evaluación de Competencias de Adultos (PIAAC, por sus siglas en inglés), reveló que México tiene un riesgo cercano a 10 por ciento de posibles trabajos en riesgo.

“Las estimaciones varían desde un mínimo de 6 por ciento para Bolivia, hasta un máximo de 12 por ciento para El Salvador; el promedio para la región es del 9.2 por ciento. De nuevo, Argentina y Chile son los países que se enfrentan a un riesgo por debajo del promedio, mientras que Ecuador, México, El Salvador y Uruguay presentan un mayor número de puestos de trabajo en riesgo”, expuso el estudio.

Abundó que los cursos de capacitación y reconversión para adultos serán claves a medida que los países de la región adoptan las nuevas tecnologías de automatización, por lo que el foco debe estar puesto en reformas normativas que incrementen la productividad del sector servicios, que ya emplea a 60 por ciento de la fuerza laboral y que jugará un papel cada vez más importante en el futuro.

Leyes laborales

Por tanto, el Banco Mundial enfatizó la necesidad de repensar las reglamentaciones laborales, de manera que estimulen la creación de puestos de trabajo y fomenten la formalización laboral, ya que dados los altos niveles de informalidad y con las tendencias laborales indicando una expansión del trabajo independiente y casual, es necesario no solo expandir el empleo, sino llevar a que los beneficios de la protección social abarquen a segmentos más amplios de la población.

“Uno de los mayores desafíos que enfrenta Latinoamérica, quizá el mayor, es crear nuevas fuentes de trabajo en el entorno de los cambios sectoriales y de la evolución tecnológica que nos toca vivir. Los gigantescos costos económicos y sociales de la pandemia han acelerado la transformación del mercado laboral y vuelven este desafío más urgente. Pero ese camino de inclusión a través del empleo es ineludible si queremos sociedades más equitativas. Esa será la medida del éxito”, indicó.

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