Citigroup consideró que si bien, el programa de reestructura de créditos para clientes que se han visto afectados por la crisis económica de covid-19 será bien recibido por acreditados y bancos, podría distorsionar la contabilidad y afectar la originación de créditos sin garantías por parte del gobierno.

En un análisis realizado sobre el anuncio del pasado miércoles por la Secretaría de Hacienda y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), Citi destacó que este proporciona cierta flexibilidad en la composición del capital y suaviza las ganancias al posponer los impactos de la morosidad en cierta medida.

“Nuestra opinión es que las medidas de la CNBV podrían retrasar el reconocimiento de préstamos en morosidad y dejar la contabilidad de los bancos distorsionada por más tiempo. Además, cuestionamos la voluntad de los bancos de aumentar la originación de préstamos sin garantías adicionales proporcionadas por el gobierno, en línea con la opinión de nuestro equipo económico de que la falta de apoyo fiscal dañaría las expectativas de crecimiento”, indicó el banco estadunidense.

Agregó que este programa de soporte para los clientes que incluye una reducción de los pagos recurrentes de 25 por ciento, aumento del tiempo del crédito de 50 por ciento, baja de comisiones y en algunos casos, quitas y reducciones de los montos; “sin embargo, creemos que el nuevo paquete de soporte se centra principalmente en los síntomas (bajo origen y deterioro futuro de la calidad de los activos), en lugar del problema de raíz, que es la capacidad de servicio de la deuda de los clientes”, dijo.

En este sentido, Bank of America también consideró positivo el plan anunciado por Hacienda y la CNBV, toda vez que beneficiará a un mayor número de acreditados, entre ellos las pequeñas y medianas empresas (Pymes).

“Hemos visto que 91 por ciento de los clientes de Banorte y 86 por ciento de los clientes de Santander México ya están pagando y el 5 por ciento ya está reestructurado. En consecuencia, creemos que las nuevas medidas regulatorias podrían incentivar más reestructuraciones de la cartera crediticia de Banorte y Santander México”, explicó.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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