La organización Greenpeace explicó que obtuvo recientemente una suspensión definitiva contra el Programa Sectorial de Energía 2020-2024 (Prosener), por considerar que esta política apuesta el desarrollo nacional al empleo de combustibles fósiles, va en contra de los derechos humanos y restringe el acceso a energías renovables.

El consultor legal de Greenpeace México, Luis Miguel Cano, explicó que este amparo fue otorgado recientemente en el juzgado Segundo de Distrito en Materia Administrativa Especializado en Competencia Económica, Radiodifusión y Telecomunicaciones.

«Es la suspensión definitiva en el amparo 372/2020, contra el Programa Sectorial de Energía 2020-2024 (Prosener), por considerar que esta apuesta el desarrollo nacional al empleo de combustibles fósiles, desvía recursos públicos que deberían atender el cambio climático, condiciona la transición energética y el uso de energías renovables, y omite acciones para tener acceso a ellas».

En un comunicado Greenpeace dijo que en el Prosener falta el impulso a proyectos de generación eléctrica que las aprovechen, así como la ausencia de proyectos de generación distribuida.

“Una de las razones para cuestionar el Prosener, fundamento de la política energética de este gobierno, es asegurar que esa política pública sea respetuosa de los derechos humanos y especialmente comprometida con las nuevas generaciones, no solo el reflejo de la visión presidencial del sexenio”, explicó Luis Miguel Cano.

Greenpeace explicó que estos juicios, complementan la estrategia iniciada con amparos presentados antes por Greenpeace y Cemda contra el Acuerdo del Centro Nacional de Control de Energía y la Política de generación de energía eléctrica de la Secretaría de Energía (Sener), que han obtenido ya suspensiones definitivas.

Añadió que esto tiene por objeto el cumplimiento de reducción de emisiones de gases efecto invernadero que México asumió como país firmante de los Acuerdos de París y una transición energética justa, basada en fuentes renovables, respetuosa de los derechos humanos y los ecosistemas.

Así como priorizar proyectos descentralizados de generación distribuida donde las comunidades, urbanas y rurales sean quienes generen su propia energía, que combata la desigualdad en acceso a la energía y disminuya los impactos ambientales y de salud del modelo basado en combustibles fósiles.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

Compartir

Dejar respuesta