La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) estima que la economía mexicana caerá 10 por ciento en 2020 y que la recuperación en 2021 será de 3 por ciento, nivel que resulta bastante tenue, dada la magnitud de la fuerte recesión de este año; además, el tamaño del choque en México destaca por ser el más fuerte en América Latina, junto con Argentina.

El economista senior de la UNCTAD, Alex Izurrieta, explicó que la caída de la economía mexicana se debe a tres factores: el primero, el impacto del sector exportador, pues México dependen mucho de éste para apuntalar sus manufacturas, así como para colocar bienes primarios, especialmente petróleo, cuyo precio ha estado muy castigado por la coyuntura de la pandemia del covid-19.

El segundo, abundó, se relaciona con el sector turístico, en el cual México se ha ido especializando y es uno de los más golpeados por las restricciones a la movilidad por la pandemia; el tercero tiene que ver con la falta decisiva de empujes fiscales para contrarrestar los efectos de la crisis.

“Nosotros hemos hecho un análisis muy específico del papel de los multiplicadores fiscales en contener una contracción y en el caso de los multiplicadores en América Latina, y en México en particular, es un caso muy claro, son multiplicadores muy altos, quiere decir que renunciar a los multiplicadores implica una penalización a sí mismo, que hace que la contracción económica, en el caso de México, sea superior”, indicó el funcionario de la UNCTAD en videoconferencia para comentar el Informe sobre el comercio y el desarrollo 2020.

Agregó que la economía mundial caerá 4 por ciento en 2020 y destaca que América Latina por el impacto que dejará la crisis por la pandemia del covid-19, que será más profundo que en otras regiones y, a su vez, al interior de América Latina está el golpe en México y Argentina.

Recuperación no será en forma de V

Alex Izurrieta aseguró que la recuperación de la economía mundial no será en forma de “V” como se había estimado, pues para ello se necesitaría crecer en 2021 a una tasa de 10.7 por ciento para recuperar la tendencia de 2016 y no de 4 por ciento como se prevé.

Agregó que la crisis actual es una crisis sin precedentes, pero no solamente por la pandemia, sino por problemas estructurales que ya existían y que no se habían resuelto, que se juntan con la falta de visión política.

Izurrieta detalló que hay una confianza excesiva en los ajustes del mercado y una desconfianza excesiva en la capacidad del Estado para actuar en la economía, lo que da lugar a una hiperglobalización, a lo que suma una tendencia de política económica hacia la austeridad fiscal, que supone ser “la etiqueta del buen comportamiento para el capital financiero”, que da lugar a que se frene el crecimiento de la demanda.

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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