Debido al cierre de negocios como bares y la permanencia de operaciones controladas para restaurantes y el enoturismo (turismo del vino) en algunas entidades del país por la pandemia del coronavirus, la venta de vino mexicano ha caído cerca de 80 por ciento, señaló Paz Austin, directora general del Consejo Mexicano Vitivinícola (CMV).

“El caso de sobreinventario es a escala mundial. De hecho se ha reportado que España y Francia están tirando cosechas completas, no hay mucho movimiento. Empieza a haber una reactivación en algunos estados pero es muy pequeña y de todas maneras aunque el aforo (hotelero) va a 30 por ciento tienen ocupaciones de 7 por ciento”, expuso en entrevista con MILENIO.

Cultura sumiller

De acuerdo con la agencia de Viajes y Enoturismo Tours, el enoturismo es una manera de viajar en la que el vino es el hilo conductor, al conocer su proceso de producción y elaboración que conlleva aprender a disfrutarlo y reconocerlo durante una cata.

Ante la pandemia por el covid-19, la celebración de las Fiestas de la Vendimia en estados como Baja California, Coahuila, Querétaro y Guanajuato, los productores nacionales de la industria han sufrido los estragos del confinamiento sanitario.

“Realmente México se destaca por este ánimo de festividades; desde hace muchos años se festeja la industria a través de las fiestas de la vendimia. El campo no para y la cosecha siguió, lo que nos hizo falta fueron estas festividades que significan una derrama económica muy importante para los estados vinícolas. Las vendimias son fiestas que duran aproximadamente 15 días en las cuales hay conciertos, gastronomía y eso suma mucho a la industria del enoturismo que ha sido sumamente golpeada este año”, indicó.

En 2019, las Fiestas de la Vendimia dejaron una derrama económica de 990 millones de pesos entre reservaciones hoteleras, transporte, ventas, visitas a bodegas, entre otros.

“La producción es la misma; el tema es cómo mueves tu producto. La uva estaba planeada para cierta cosecha, muy similar a la del año pasado. A la hora de tener un sobreinventario no hay bodegas, ni tanques de fermentación suficientes y el producto se queda. Muchas veces la gente del campo lo que hace es tratar de mover a través de exportación la materia prima de la uva o el caldo de fermentación sin llegar a embotellarse. Algunos estados vieron que tenían un exceso de producto y convirtieron este alcohol en gel con fines sanitarios y se hicieron donativos”, agregó.

Austin destacó que este año ha sido complicado para el sector también en cuanto a exportación a escala global; sin embargo, destacó que la industria está buscando oportunidades de crecimiento.

“A través de la firma del acuerdo comercial T-MEC con Estados Unidos y Canadá, con la que tenemos el gravamen cero para importación, tenemos en desarrollo un proyecto con el consulado de México en Québec y estamos llevando una estrategia de posicionamiento y comercialización de vino mexicano en Canadá, con 15 bodegas nacionales en un mercado en el que aún es débil su penetración. No ha sido un buen año pero estamos trabajando en estrategias en conjunto con los consulados”, sostuvo la directora general del Consejo Mexicano Vitivinícola (CMV).

Ventas en línea, un éxito

Según el Consejo Mexicano Vitivinícola, en el Vaticano se consumen 71 litros per cápita y en México solo 0.96 al año. (Especial)

Ante las caídas, de las más poco más de 200 bodegas nacionales alrededor de 80 por ciento se ha sumado a la venta a través de comercio electrónico, donde han encontrado una alternativa a sus canales tradicionales.

“Hemos tenido que sumarnos a las posibilidades que dicta el 2020 con el canal digital; hemos hecho la alianza con Rappi; en Amazon somos la categoría número 1 en ventas dentro de vinos, seguido de los españoles. Eso es muy relevante porque nos está yendo muy mal en canales tradicionales y de repente este que era un canal que no había sido explorado por la mayoría de las bodegas es un éxito”, finalizó.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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