El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aseguró que se necesitan mejores políticas bancarias a fin de prevenir las inestabilidades financieras causadas por las repercusiones económicas provocadas por el coronavirus en la región de América Latina y el Caribe, a la que le queda por recorrer un camino difícil, tanto durante como después de la crisis.

En su informe publicado este miércoles, el BID señaló que los bancos en la región son sólidos para la recuperación; sin embargo, indicó que estos verán crecer el número de préstamos en problemas y sufrirán también pérdidas en otros activos.

Aunado a lo anterior, muchos países, entre ellos México, implementaron periodos de gracia facilitando la reprogramación del crédito, por lo que son reportados como en cumplimiento por lo tanto, no están sujetos a provisiones adicionales, pero el riesgo crediticio debe haber aumentado, dadas las considerables pérdidas de ingresos.

Es por esto, indicó el informe, que existe el riesgo de que estas políticas se centren únicamente en aportar liquidez en lugar de considerar los crecientes riesgos de solvencia. Lamentablemente, dichas políticas aumentan la incertidumbre sobre la calidad de las carteras de crédito de los bancos.

En este sentido, Liliana Rojas Suárez, directora de la iniciativa Latinoamericana del CGD y coautora del informe destacó que tanto las familias como las empresas están luchando durante la pandemia para sobrevivir, por lo que necesitan financiamiento para lograr salir a flote con suficiente fuerza.

“Cuanto más dure la crisis de la covid-19, mayor será la presión sobre los sistemas financieros, y por tanto es crucial evitar una crisis bancaria sistemática en toda la región”, afirmó.

En este informe se recomiendan programas de garantía de préstamos para un universo limitado de empresas de por lo menos un tamaño mediano, con buena información sobre los riesgos crediticios y las autoridades deben monitorearatentamente estos programas para asegurarse de que los bancos no están siendo selectivos con los préstamos.

El BID agregó que lección aprendida de las crisis financieras del pasado es que es mejor encarar estas preocupaciones de frente en lugar de tratar de ocultarlas si llegasen a surgir. Contar con buenas políticas, adecuadas a la naturaleza del problema en cuestión, impulsará la confianza, ayuda a superar los problemas y garantizará que los bancos desempeñen un papel constructivo como proveedores de liquidez y crédito para que las economías se recuperen lo antes posible.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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