A casi ocho días de haber tomado el control de la presa La Boquilla, que se ubica en Camargo, Chihuahua, los agricultores se mantienen en pie de lucha y afirman que no se van a retirar hasta que el gobierno federal deje de extraer agua de ese sitio.

Mientras que en la presa Francisco I. Madero, mejor conocida como Las Vírgenes, que se halla en el municipio de Delicias, la Guardia Nacional está a cargo del resguardo e instalaron un punto de revisión varios kilómetros antes, desde los que es posible ver la imponente represa.

En La Boquilla, los ejidatarios, quienes pidieron la reserva de su identidad por temor a represalias, han resistido la lluvia que ha caído en las últimas horas, así como las bajas temperaturas que se presentó en la madrugada.

Entre tensión, celebran misa en la presa

Aunque el ambiente era tenso por temor a una posible irrupción policiaca, este domingo un sacerdote ofició una misa para las cientos de personas que visitaron el lugar, incluso niños. A todos se les compartió de la comida que fue donada por simpatizantes del movimiento.

Decenas de mujeres se encargaron de repartir los alimentos y ya por la tarde distribuyeron cobijas e impermeables para quienes iban a pasar la noche en el lugar.

Los líderes del movimiento señalaron que La Boquilla tiene un 22 por ciento de la capacidad instalada y responsabilizaron al gobierno de Andrés Manuel López Obrador de poner en riesgo sus cultivos. Respecto al señalamiento del Ejecutivo federal en el sentido de que son agricultores prósperos, dijeron que por años han trabajado la tierra, generan empleos y no tienen que ser descalificados por no vivir en pobreza extrema.

En La Boquilla, varios alcaldes; así como diputados locales y federales hicieron presencia e incluso dirigieron mensajes. La presidenta municipal de Chihuahua, Maru Campos, llegó por la tarde custodiada por varios escoltas y afirmó que pasaría la noche en el campamento.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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