Hoy, 10 de septiembre, se celebra el Día Internacional para la Prevención del Suicidio, un problema importante que afecta a todo el mundo, tanto, que según datos de la Organización Mundial de la Salud, son alrededor de un millón de personas las que acaban con su propia vida al año, lo que significa que ocurre una muerte por esta causa cada cuatro segundos.

En los últimos 45 años, dice la OMS, las tasas de suicidio han aumentado a nivel mundial en un 60 por ciento, por lo que prevención es importantísima para disminuir un problema que, aunque no fácilmente, podría ser evitado al detectarse a tiempo y dejando de lado los estigmas de las enfermedades mentales, que existen y que es tan importante que al padecerlas , se reciba un tratamiento adecuado, como las que nos afectan físicamente.

Causas

Hablamos de enfermedades mentales pues, según explicó a MILENIO Elizabeth Nava Catalán, psicóloga y maestra en Tanatología por el Instituto Mexicano de Psicoontología (IMPo), las personas con intenciones suicidas o quienes llegan a cometerlo, son impulsadas, en todos los casos por una afección mental previa, como la depresión, alcoholismo y drogadicción entre las más comunes.

«A la enfermedad que  más se le atribuye (el suicidio) es a la depresión, pero también puede ser el consumo de drogas, el alcoholismo, que haya algún trastorno de esquizofrenia u otros rasgos paranoides. Pero si yo te pudiera dar una estadística, estimaría que el 80 por ciento de los casos es debido a la depresión», explicó Nava.

Es por estas razones que la prevención del suicidio debe empezar desde la detección de un problema de depresión, pues, explica la psicóloga, todos podríamos llegar a padecerla, pues existen circunstancias con mucha carga afectiva que derivan en la enfermedad, más allá de los factores químicos que se involucran en el desarrollo del padecimiento, además de algunos otros factores que podrían sumarse como son

  • Consumo de sustancias
  • Herramientas de afrontamiento deficientes
  • Problemas en el entorno social, económico y familiar
  • *Los factores de riesgo pueden tener que ver también con la genética y el historial familiar

Sin embargo, aunque podemos padecerla, la depresión no significa que «estés loco» o que seas un débil. Significa que tienes una enfermedad como cualquier otra que puede ser tratada por psicólogos y, dependiendo el caso, psiquiatras y medicamentos, por lo que, detectada a tiempo, no tendría por qué desembocar en una situación de suicidio o un intento.

Las señales

«Mucha gente que se suicida ni siquiera tuvo acceso a un espacio de salud mental, y esto es muy preocupante, porque es una situación se puede descifrar, se puede reconocer, y se puede reconocer y evitar», lamentó la tanatóloga.

Descifrar las intenciones suicidas de una persona es relativamente sencillo, dijo la experta, pues las absolutamente todas las personas que piensan atentar contra su vida mandan señales que, incluso, podrían ser tomadas como llamadas de auxilio. Para detectarlas, hay que hablar de algunas fases.

La primera, y que podría presentarse en muchas personas al atravesar por una situación difícil, es la de la «ideación suicida» como lo llama Nava. En esta fase, es común escuchar que la persona exprese en voz alta pensamientos sobre su propia muerte, tales como «Si me muriera nadie me extrañaría» o «Estarían mejor si yo estuviera muerto», por ejemplo.

Sin embargo, aunque el grueso de la población pueda en algún momento expresar o padecer este tipo de pensamientos, es aun capaz de encontrar alguna solución a sus problemas y eliminar estas ideas. Sin embargo, quien padece de depresión patológica es posible que presente una especie de «visión de túnel», en donde no pueden ver las «puertas de salida» lo que va aumentando su dolor.

Es en este momento, en el que la fase de la ideación comienza a cambiar a conductas suicidas, como por ejemplo, el hacer un testamento, arreglar sus seguros de vida, regalan sus cosas, dicen cosas que parecen despedidas, o incluso, consiguen el arma.

Estas conductas, podrían también verse reflejadas en los hábitos de las personas, que, conscientemente descuidan su salud, y por ejemplo, dejan de comer. Las señales, dice la psicóloga, están presentes, por lo que es importante prestar mucha atención a los cambios de hábitos y a las cosas que dicen estas personas, aunque parezcan exageradas, el dolor que ellos sienten es real.

Existen también, según explica Nava otras conductas llamadas parasuicidas, y se presentan en gente que no tiene consciente el deseo de quitarse la vida, sin embargo, ahí está, por lo que comienzan a llevar acciones que los ponen en mucho riesgo.

¿Qué hacer en caso de detectar las señales?

Lo primero que se debe hacer al momento de detectar que una persona tiene ideaciones suicidas o bien, las conductas, es prestarles atención y escucharlas, para que puedan darse cuenta, momentáneamente, de que sus problemas tienen solución y más adelante, animarlos a buscar ayuda psicológica y, según su valoración, incluso psiquiátrica.

Sin embargo, en una situación de emergencia, en una crisis detectada en las que la persona pudiera poner en riesgo su vida, hay que actuar más contundentemente y llevarla a urgencias en institución de salud mental, en donde se valorará al paciente y se determinará si hace falta internamiento, explicó la tanatóloga.

En la Ciudad de México el Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez de la Secretaría de Salud del Gobierno Federal ofrece servicios de urgencias las 24 horas, los 365 días del año para personas mayores a 18 años, en Avenida San Buenaventura número 2, Niño Jesús, Tlalpan.

En caso de un intento fallido de suicidio, explica la psicóloga, la persona tendrá que ser remitida a una institución de salud mental para su internamiento, que por lo general suele durar entre 20 y 25 días para iniciar tratamiento psicológico y psiquiátrico y así evitar la reincidencia.

Elizabeth Nava llamó a prestar atención especial por la situación de la pandemia pues las dificultades económicas y los cambios en el ritmo de vida podrían causar depresión en algunas personas.

Por último, la psicóloga hizo un llamado para poder detectar a tiempo la depresión. «La detección temprana es  muy importante, y sacudirnos el estigma de la enfermedad mental. Si la gente no la tuviera y se tuviera más información al respecto, podríamos frenar esta epidemia de la depresión y así reducir las tasas de suicidio en el mundo» cerró Nava.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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