Omar Santiago Ricárdez 

 

Las calles del centro histórico, el Andador Turístico, los espacios que creó para el fomento y promoción de la pintura, la fotografía, la música, la literatura y otras tantas expresiones en los Valles Centrales y hasta en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de Tanivet mantienen viva la memoria de quien dio un giro a Oaxaca como estado, tanto a nivel sociedad, como en el plano artístico.  

Se cumple un año de la partida del maestro Francisco Toledo, el juchiteco (aunque otras versiones afirman que nació en la Ciudad de México). Una ligera lluvia del cinco de septiembre enmarcó la partida de quien, para muchos, significó más que un artista plástico o, del otro lado, más que un promotor y benefactor de su Oaxaca.  

UN AÑO, POCO TIEMPO PARA SABER LA REPERCUSIÓN DE SU OBRA 

Daniel Barraza, encargado del taller de litografía “La Buena Impresión”, inmerso en el corazón del centro histórico de la capital oaxaqueña, precisó que un año es poco tiempo para precisar sobre la repercusión de su obra, que hasta el último momento producía. 

No obstante, agregó, serán quienes estuvieron más cerca de él y a quienes apoyó los que puedan mantener viva su academia que lo mantienen como uno de los grandes de la plástica mexicana y, quizá, el más grande de Oaxaca.  

“Como sabemos, era un gran artista, un impulsor del arte local oaxaqueño. Sí, se a visto su ausencia, principalmente en los espacios que él creó, y obviamente la obra que hasta donde sabemos seguía produciendo ya no existe eso, ni la presencia de él en el trabajo, ni en el apoyo hacia los artistas”, comentó en el taller que paulatinamente empieza a retomar actividad tras el confinamiento por la pandemia de Covid-19 en el mundo.

Comprometido con las causas sociales, Francisco Toledo deja un hueco profundo en el sentir de los oaxaqueños, incluso, sus “locuras” por el centro histórico, son hoy una quimera. 

“La escuela que él que practicaba se va, ya se verá de los que apoyó, de los que eran muy cercanos a él, bueno, la escuela de Toledo desparece cuando desaparece él. Yo pienso que un año es poco tiempo para decir cuanta ausencia hubo, es muy corto, ahorita nada más lo que extraños es hablar de él, la presencia de él, las pinturas o locuras que hacía, que un amigo que lo encontró lo saludó, o cosas ‘x’. La ausencia de su producción artística no sé qué tanto vaya repercutir, vamos para el año y sería muy pronto decir las repercusiones de su obra”, agregó.  

De igual forma, el impreso destacó que la sociedad reciente en todos los sentidos su partida, pues fue aliado de las causas sociales y comprometido con el pueblo, como impulsor de toda producción gráfica.  

“Él influyó en todos, esa ausencia se siente en todos los aspectos, directa o indirectamente. Yo lo conocí muy poco, pero mu gustaba ver sus piezas, me gustaba, como impresor, ver técnicamente lo que hacía, que era un genio; yo creo que en todos los sectores se le extraña. Apoyaba mucho a artistas, movimientos sociales, aportaba su genio para pintar, dibujar, hacer gráfica, siempre te sorprendía con nuevas maneras de ver las cosas, entonces esas son las cosas que vamos a extrañar de él (de forma inmediata). Ojalá que la escuela que él dejo a los artistas o la sociedad haya tenido algo de eso para que nos sorprenda”, apuntó.  

En cuanto al humano, al padre, Barraza refirió: “el legado de sangre es como inherente, tiene que seguir, obviamente con sus propias ideas, con su propia manera, la visión de ver el mundo y el arte, pero sí ellos (Dr. Lakra, Natalia y Laureana) traen impregnado una manera de trabajar, de ver las cosas que pocos tenemos ese privilegio”, concluyó al indicar que Oaxaca tiene que recordar al maestro como lo que fue, como lo que hizo, pues “siempre nos sorprendía”.  

UN CUATE PROPÓSITIVO, UN EJEMPLO PARA TODOS 

Por su parte, el también artista gráfico y promotor cultural Fernando Aceves Humana, afirmó que la partida del maestro Francisco Toledo deja un vacío gigantesco, ya que “no hay nadie que pueda, aún, representarnos como sociedad civil, deja un hueco difícil de llenar”. 

“Yo creo que Oaxaca, México, la sociedad en general y la comunidad artística extrañan la partida de Toledo, pues era un cuate muy propositivo en su trabajo, siempre era un acertijo el saber cómo lo había logrado y pues bueno, toda esta labor social que hizo es un ejemplo para todos”, dijo brevemente el productor.  

“Tuvo una vida plena, como humano y como artista también. Su trabajo deja un montón de acertijos, con una trayectoria padrísima, basta con ver los libros que ha hecho”, concluyó.  

Por otra parte, los centros que Toledo creó -Centro Fotográfico “Manuel Álvarez Bravo”, Centro de las Artes de San Agustín e Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca- hasta el cierre de edición no señalaron que protocolo seguirán para conmemorar el primer aniversario luctuoso del maestro, pues sus puertas permanecen cerradas tras el confinamiento por la pandemia de Covid-19 en el país.

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