Nos guste o no, el ahorro voluntario es pieza clave para la pensión que tendremos en nuestro retiro a través del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR). Hacer aportaciones voluntarias a la Afore incrementa el dinero que se recibirá al momento de llegar a los 60 o 65 años, edad en la que ya podemos tramitar nuestra pensión; sin embargo, sigue siendo mayoría el porcentaje de trabajadores que no aporta algún extra a su ahorro, por lo que en muchos países han desplegado estrategias encaminadas a aumentar este porcentaje y México va por ese mismo camino.

Pero ¿en qué beneficia esto? La Pensión Mínima Garantizada (PMG) que pueden recibir millones de mexicanos cuando llegue la edad de retiro es actualmente de 3 mil 198 pesos al mes, mientras que la Pensión Universal del gobierno federal es de apenas mil 275 pesos mensuales, pero esto alcanza para vivir dignamente después de tantos años de trabajo. La respuesta es no.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la canasta no alimentaria, es decir, la que se encuentra compuesta por productos de necesidades básicas más recursos para transporte público, cuidados personales, prendas de vestir, calzado y accesorios, educación, cultura y recreación, entre otros, costaba en julio de este año 3 mil 217.82 pesos.

En cambio, si el trabajador hace aportaciones voluntarias a su Afore puede incluso lograr que su tasa de reemplazo —porcentaje que representa la pensión mensual estimada respecto del último salario base de cotización del trabajador— sea de hasta 70 por ciento, que es el nivel adecuado de acuerdo con algunos análisis elaborados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En México, el sistema de pensiones de los trabajadores se basa en aportaciones contributivas obligatorias. (Especial)

El presidente de la Asociación Mexicana de Afores (Amafore), Bernardo González, explica que actualmente el sistema de pensiones de los trabajadores en México está basado en aportaciones contributivas obligatorias; es decir, los patrones, el gobierno y los trabajadores realizan aportaciones al SAR en una cuenta individual y que juntas representan apenas 6.5 por ciento del salario mensual del empleado.

Para poder sumar más dinero a la cuenta individual y no quedarse únicamente con ese 6.5 por ciento, se pueden hacer aportaciones voluntarias.

En México existen varias opciones para canalizar el ahorro voluntario:domiciliación a la tarjeta de débito y cuyo trámite puedes hacer desde la página del SAR; en tiendas de conveniencia y de autoservicio como 7-Eleven, Circulo K, Extra, Walmart, Sam’s Club, Superama, Bodega Aurrerá, Chedraui y Farmacias del Ahorro.

También se puede hacer en cualquier sucursal de su Afore o bien a través de sus página de internet; a través de la aplicación Afore Móvil o pedir que el área de Recursos Humanos gestione el trámite con su Afore.

En el país existen varias opciones para canalizar el ahorro voluntario. (Especial)

De aprobarse la reforma al sistema de pensiones elaborada por el sector empresarial, en adelante el ahorro voluntario puede estar basado en la economía del comportamiento como se hace en otros países, y a aquellos trabajadores que ganen más de cinco salarios mínimos se les retendría 5 por ciento extra de su salario de manera voluntaria, puesto que en caso de no estar de acuerdo puede salir del esquema.

Lo anterior sumado a que la propuesta de reforma a la ley de pensiones busca aumentar las contribuciones mensuales obligatorias de 6.5 por ciento a 15 por ciento y esto generará un ahorro mensual de hasta 20 por ciento del salario.

Desde un punto de vista psicológico, este esquema puede vencer uno de los sesgos del comportamiento más importante que es la desidia.

“Muchas veces no nos animamos a ir con el empleador a pedir un descuento adicional de ahorro voluntario, aun sabiendo que nos va a hacer bien en el futuro y también porque preferimos el consumo presente que el futuro”, explica González.

Aseguró que no se trata de un ahorro “voluntariamente a fuerza”, ya que cuando se decida no continuar con este ahorro, sin ninguna clase de burocracia, se podrá pedir cesar el descuento extra.

Este esquema ha tenido éxito en Reino Unido, donde 90 por ciento de las personas que participan se mantienen en el esquema y en términos de simplificación hay una inscripción automática con opción de salida; esto quiere decir que en vez de que el trabajador decida ahorrar, deberá decidir no ahorrar.

Asimismo, las personas pueden acceder a estos recursos a partir de los 55 años, de manera que si desean jubilarse cuanto antes con un monto de pensión alto, deberán ahorrar más.

De manera similar, Nueva Zelanda desplegó su estrategia KiwiSaver, en 2007, basada también en la inscripción automática con opción de salida. En este caso, el trabajador aporta automáticamente 3 por ciento de su salario, además de que tiene la posibilidad de elegir un porcentaje más alto. Por su parte, el Estado aporta 50 centavos por cada dólar que dé el trabajador, hasta por un máximo de 521.43 dólares anuales (2019).

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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