CIUDAD DE MÉXICO

Al igual que en muchos otros países, a las autoridades sanitarias en Ruanda le resulta imposible realizar pruebas de coronavirus a toda la población en medio de una escasez de suministros. Pero científicos en el país han creado un método que está llamando la atención más allá del continente africano.

Ellos están usando un algoritmo para refinar el proceso de pruebas agrupadas, que analiza lotes de muestras de grupos de personas y solamente realiza pruebas de manera individual si un lote específico arroja resultados positivos en COVID-19. Ese sistema conserva los escasos materiales de pruebas.

El enfoque matemático de Ruanda, de acuerdo con los científicos, hace el proceso más eficiente. Eso es una ventaja para países en desarrollo con recursos limitados, donde muchas personas deben esperar días por los resultados. Mientras más larga la espera, mayores las probabilidades de propagar el virus sin saberlo.

Los creadores del algoritmo se dicen orgullosos de que una solución potencial a un problema persistente en la crisis global esté emergiendo de África. Los expertos lo han notado. Sema Sgaier, profesora de salud global en la Universidad de Harvard, dijo que el método de Ruanda es un ejemplo de «las increíbles soluciones en condiciones de suma escasez de recursos» que han salido del continente.

Expertos y científicos han mencionado preocupaciones de que la complejidad del método pudiera desalentar su uso más amplio.

Si se le dice esto a un técnico, respondería ‘Qué desorden. Yo quiero un esquema simple’, afirmó Sigrun Smola, un virólogo molecular del Centro Médico de la Universidad Saarland, en Alemania, en comentarios a la revista Nature en un artículo reciente sobre el método de pruebas agrupadas de Ruanda y de otros países.

El método desarrollado por Wilfred Ndifon, un epidemiólogo matemático y director de investigaciones en la Red Global del Instituto Africano de Ciencias Matemáticas en Kigali, la capital de Ruanda, está siendo convertido ahora en un software que guiará los trabajos de los laboratorios, para minimizar los errores humanos.

«El técnico continuará haciendo el trabajo normal de laboratorio», aseveró Ndifon a The Associated Press. El software «facilitará hacer los cálculos». Le dirá al técnico de laboratorio cuántas muestras agrupar para pruebas y, al final, cuántas muestras están infectadas.

Ese enfoque es el más eficiente en lugares en los que la prevalencia del virus es relativamente baja, de acuerdo con los investigadores.

«El algoritmo en sí es novedoso», subrayó Ndifon. Reduce el número de pruebas secundarias requeridas cuando la muestra de un grupo resulta positiva.

En lugar de probar de nuevo individualmente cada muestra en el grupo, la fórmula matemática dicta cómo crear y sobreponer grupos más pequeños del lote inicial en una forma que permite que las muestras positivas sean identificadas. Ndifon comparó el proceso con el acomodo de muestras en una estructura multidimensional, como un cubo o un hipercubo, y probando a lo largo de tajadas.

«En términos de representación visual, es hermoso», dijo.

La segunda novedad es la velocidad. Cada ronda de pruebas toma unas tres horas, explicó Ndifon, y este enfoque necesita solamente dos rondas.

«Los científicos han afirmado que lograron detectar una muestra positiva en un lote de 100. Han hallado que la tasa de error es de 0,001’efectivamente cero’, dijo Ndifon.

Ruanda registra una de las tasas más bajas de casos en coronavirus en África, con poco más de 2 mil 100 contagios, y la Organización Mundial de Salud ha apuntado al país como uno que ha respondido bien a la pandemia. Las autoridades de Ruanda han dado crédito a la población por su cooperación con las directrices del gobierno.

El país del oriente de África ha realizado más de 300.000 pruebas del virus. Cada prueba cuesta unos 50 dólares, dijo Ndifon, pero su enfoque ahorra más de la mitad de ese dinero.

Usar soluciones tecnológicas ha ayudado a reducir las presiones sobre nuestro sistema de salud», reiteró Sabin Nsanzimana, epidemiólogo de la fuerza especial de Ruanda para el COVID-19.

Ahora, otros países africanos, incluyendo Sudáfrica, están interesados en usar el enfoque, según los científicos.

Leon Mutesa, un profesor de genética humana y miembro de la fuerza especial del gobierno para la pandemia, es uno de los expertos que supervisa la ejecución del nuevo método.
Indicó que el enfoque les da esperanzas y confianza a los trabajadores sanitarios de Ruanda que han visto horrorizados las imágenes de la pandemia en Europa.

«Es más rápido y ahorra dinero. hemos conseguido probar a numerosas personas», dijo.

Esta nota originalmente se publicó en Excelsior
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