El sitio denominado “Cuevas Prehistóricas de Yagul y Mitla, en los Valles Centrales de Oaxaca”, alberga una riqueza inigualable que comprende sitios arqueológicos prehispánicos, cuevas y refugios rocosos con materiales culturales que se remontan a miles de años.

En uno de estos sitios, Guilá Naquitz, en la década de 1960, Kent Flannery realizó el hallazgo de la evidencia más temprana de la domesticación de las plantas en América, entre ellas el cultivo de la calabaza, cuya antigüedad es de 10,000 años.

Para conmemorar 10 años de la inscripción de este legado biocultural en la Lista de Patrimonio Mundial, de la UNESCO, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de su representación estatal en Oaxaca, realizó una mesa virtual para analizar lo que ha representado esta declaratoria.

En el conversatorio “Cuevas prehistóricas de Yagul y Mitla: Patrimonio Mundial 2010–2020”, transmitido por el canal de INAH TV en YouTube, en el marco de la campaña “Contigo en la Distancia”, de la Secretaría de Cultura, la arqueóloga Nelly Robles García, investigadora del Centro INAH Oaxaca y principal impulsora de esta nominación, destacó que la inscripción fue un final feliz de una problemática complicada que tuvieron en Oaxaca, a finales de la década del 2000, debido a que el trazo de la carretera que iría de la ciudad capital al Istmo, pasaba por ese territorio.

“Un día me entero que pasaría justamente por arriba de Guilá Naquitz y de los parajes que Flannery había investigado años atrás. Por lo que en el INAH hicimos gestiones ante las autoridades y empezamos a realizar recorridos, con algunas opiniones en contra, pues la vía era una obra de infraestructura muy necesaria pero que amenazaba este sitio”, recordó.

Relató que se consultó al artista plástico Francisco Toledo, para que él, con su influencia, pudiera ayudar a cambiar la ruta de ese camino; una vez que estuvo en el lugar, dijo que había que investigarlo y conservarlo. Así, junto con Alejandro de Ávila, se realizaron varios recorridos que los llevaron a cuevas y parajes diferentes, sumándose una gran cantidad de interesados en la conservación de este gran espacio prehistórico.

“La gente de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) coincidió con nosotros que no se podía destruir el sitio, por lo que buscaron una alternativa para desviar la pista”.

Posteriormente, la doctora Robles García expuso que en una charla con el doctor Francisco López Morales —en ese momento director de Patrimonio Mundial del INAH—, coincidió que en la UNESCO estaban discutiendo la estrategia global, relacionada con la definición de nuevas categorías para la Lista de Patrimonio Mundial, por lo que se fusionaron diferentes conceptos para dar cabida a sitios como las cuevas prehispánicas de Yagul y Mitla, como paisaje cultural.

“Junto con el doctor Francisco López, decidimos apostar por esa categoría. Fueron más de 10 años de trabajo, en los que se fueron sumando las voluntades para poder aterrizar una propuesta muy sólida para el Patrimonio Mundial”, indicó.

La arqueóloga del Centro INAH Oaxaca afirmó que este sitio nació con buena estrella, porque fue en un momento definitivo cuando los criterios de los sitios Patrimonio Mundial estaban cambiando, y se abrió la perspectiva hacia otros valores como los paisajes culturales, no solo el monumento aislado o conjuntos de estos.

“La nominación de las cuevas prehistóricas de Yagul y Mitla calificaba con creces para ser tomada en cuenta, aunque las discusiones en el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), organismo asesor de la UNESCO, fueron ríspidas porque querían reducir el sitio únicamente a las cuevas de Guilá Naquitz y la Blanca, los espacios explorados por Flannery”, expuso.

Al surgir la polémica por esta idea, fue crucial la defensa que hizo el INAH frente a la sociedad internacional, para poder reforzar los criterios presentados. Al final, en la asamblea general del Patrimonio Mundial, celebrada el 1 de agosto de 2010, en Brasilia (Brasil), México defendió este legado. “Este caso es de éxito, porque se logró, no solamente salvar el sitio, sino posicionarlo con todos los niveles de conservación que puedan existir en el mundo”.

En su participación, el economista Pável Palacios Chávez, encargado del Monumento Natural Yagul, por parte de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), tras reconocer el esfuerzo del INAH y su equipo, encabezado por la doctora Nelly Robles, refirió que la Conanp atiende este sitio desde 1999, cuando por gestión del mismo Instituto, se promovió que fuera valorado y reconocido como un Área Natural Protegida (ANP), lográndolo bajo la categoría de Monumento Natural.

“Desde la Conanp hemos venido coordinando acciones con el INAH, entendiendo lo que significa este concepto de paisaje cultural, donde los elementos natural y cultural no son aspectos separados sino uno mismo y, en ese sentido, establecer estrategias conjuntas para la conservación del sitio”.

Subrayó que han retomado los inventarios de la riqueza biológica de ese territorio. “Si bien, en su reconocimiento como Patrimonio Mundial y como ANP, se tenía una base de datos sobre la gran diversidad biológica del lugar, es importante seguir generando información, porque siempre se conoce algo nuevo de lo que realmente existe.

“Hemos sumado tres áreas protegidas más de esta región, de competencia federal, pero bajo el rubro de áreas destinadas voluntariamente a la conservación, que llegan a cerca de las 10 mil hectáreas. Esta superficie cubre la parte que está definida en el expediente de la UNESCO como zona núcleo, una región más amplia donde también hemos registrado especies en peligro de extinción, que estaban, incluso, documentadas en las cuevas a través de las pinturas rupestres”, afirmó.

Por su parte, Eloy García Martínez, secretario del Comisariado del Ejido Unión Zapata, en Mitla, indicó que son 14 personas del cabildo de ese poblado que se organizan, dos por día, para vigilar el área y ayudar a su preservación.

“Entre los logros alcanzados está el monitoreo y vigilancia de especies, junto con la Conanp, pues hacía años que no veíamos tanta fauna como la que vemos ahora, como el venado cola blanca, jaguar y puma”, mencionó.

Finalmente, el arqueólogo Leobardo Daniel Pacheco Arias, responsable del manejo y gestión de los sitios arqueológicos del Corredor Arqueológico del Valle de Tlacolula, en la parte operativa del Centro INAH Oaxaca, explicó que se han consolidado los vínculos de colaboración con las autoridades ejidales, municipales e institucionales, como es el caso de la Conanp.

“Con las comunidades hemos trabajado en la capacitación, en la sensibilidad hacia la parte del patrimonio cultural, tema que han transmitido, a través de las redes sociales y las páginas web, a todo el público que se interesa en conocer las cuevas prehistóricas de Yagul y Mitla”, comentó.

Asimismo, destacó la coordinación que ha tenido el Centro INAH Oaxaca con el municipio de San Pablo Villa de Mitla, para el manejo y protección del sitio; al igual que la labor realizada con el Comisariado de Unión Zapata, con quienes se trabaja en la parte de los senderos y en la infraestructura.

“También, el Ayuntamiento de Tlacolula de Matamoros ha tenido un papel importante en la difusión, organizando diversas exposiciones temporales que se han presentado en el municipio y en la zona arqueológica, así como conferencias sobre la importancia del sitio para la región y en las cuales se explican los compromisos adquiridos en una declaratoria de esta talla.

“Con el municipio de Mitla se logró, en este año, la rehabilitación del acceso carretero de Yagul. Gracias a esta gestión interinstitucional, tanto con la SCT como con los municipios, se pudo llevar a cabo”, concluyó.

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