Cuando se habla de flores, lo último que imaginamos es agregarlas a un platillo, postre o bebida. Sin embargo, muchas pueden formar los ingredientes de éstos, ya que, además de añadir color y textura a alimentos como las ensaladas, también son el estelar del tejate, una bebida emblemática de Oaxaca.

450 pesos puede llegar a costar en páginas de internet un cuarto de esta flor oaxaqueña.

La flor rosita de cacao (cacahuaxochitl) no está botánicamente relacionada con la semilla materia prima del chocolate; ésta es diminuta, de color blanco y fragante. El árbol donde brota tiene un tronco espinoso, grandes hojas verdes y follaje espeso.

Ángel Mendoza Sosa, maestro artesano y propietario de árboles de esta especie, comentó que este árbol floral se encuentra en la mayoría de los domicilios y solares de San Andrés Huayapam y comunidades colindantes, en la región del Valle de Oaxaca.

«Es una planta que siempre ha existido en esta población, necesita riego constante y crece lentamente, de alto valor simbólico y celosamente cuidada, debido al valor de ‘la rosita’ en el mercado, cuyo precio supera los mil pesos por kilo”, dijo.

Aunque, subrayó, algunos sitios de venta en línea piden 450 pesos (20 dólares) por 250 gramos, que llegan a pagar las cocineras oaxaqueñas radicadas en Estados Unidos, porque  “un tejate, no es tejate si no tiene rosita”.

El tejate es una bebida de maíz, cacao blanco y hueso de mamey, la florecita le aporta un alto contenido en glucosa, fructosa y sacarosa, además de sabor y aroma. Esta bebida típica se encuentra todo el año en los mercados y tianguis de la ciudad y alrededores de Oaxaca.

VENERACIÓN

Por el recurso que el árbol y las flores aportan a la economía familiar, Ángel se esmera en su cuidado.

La primera cosecha del día va a un altar donde están las imágenes de su devoción. En sus oraciones pide que el árbol siga vivo, que la sequía no lo alcance, pues cada vez es más difícil conseguir cacahuaxochitl.

Mencionó que las flores secas permanecen con la fragancia durante años, “tanto es así que se han hallado en criptas estas flores aún fragantes”. Esta característica dio a la planta otro nombre: árbol de funeral.

El tejate no puede faltar en fiestas y reuniones, es refrescante y solicitada por propios y visitantes. En las comunidades originarias también la beben en ayunas como remedio para la disentería y el malestar estomacal.

El tejate (del náhuatl tex-tli, que significa harina, y atl, agua) es una bebida tradicional de Oaxaca, al parecer tiene un origen prehispánico y se bebía el día que se iniciaba la siembra o la cosecha de maíz, a manera de tributo a la madre tierra.

Las mujeres dedicadas a su preparación (tejateras) cuecen el maíz, una vez listo retiran la cáscara y lavan hasta quedar completamente blanco. Aparte se tuestan los huesos de mamey, el cacao y las flores, luego se muele todo junto en un metate.

La mezcla se incorpora al maíz y la baten con las manos en agua helada con azúcar.

Esta nota originalmente se publicó en Excelsior
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