La reconocida actriz y ganadora del Oscar Olivia de Havilland murió a los 104 años. La intéprete es recordada sobre todo por su papel de la bondadosa Melanie en Lo que el viento se llevó, una de las películas más icónicas del séptimo arte y que recientemente estuvo en el ojo del huracán cuando HBO Max la retiro temporalmente de su catálogo. Su agente Lisa Goldberg dijo que la actriz murió pacíficamente de causas naturales el domingo en su hogar en París.

La morena de ojos grandes era una de las últimas estrellas de la era de los estudios y la última sobreviviente de los protagonistas de Lo que el viento se llevó. Hermana de la actriz Joan Fontaine, de Havilland ganó el Oscar por To Each His Own y The Heiress, y coprotagonizó varias películas con Errol Flynn, entre ellas The Adventures of Robin Hood.

Se destacó también al oponerse con éxito a los estudios de Hollywood por extender el contrato de un actor sin su consentimiento, el cual provocaba que las estrellas fueran tratadas como esclavas, ya que tenían que aceptar cualquier guion y eran vigiladas para que su conducta fuera moralmente aprobada.

En los años cincuenta, Olivia de Havilland luchó contra los altos mandos de Warner y tras muchas discusiones logró la libertad. El acto fue bautizado como la ley De Havilland. Más tarde, otras actrices realizaran la misma acción con otros importantes estudios de Hollywood.

Entre sus trabajos fílmicos destacan Camino de Santa Fe (1940) y Canción de cuna para un cadáver (1964), y por sus interpretaciones en La vida íntima de Julia Norris(1946) y La heredera (1949), que obtuvo sus dos Oscar.

La actriz se casó en dos ocasiones, la primera con Marcus Goodrich (1946-1953), con quien tuvo un hijo, Benjamin —falleció en 1991—
y después con el editor de la prestigiosa revista París Match, Pierre Galante (1995-1979), fruto de cuya unión nació su hija, la periodista Gisèle Galante. No tenía nietos, según el medio español El Mundo.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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