Hoy iba a ser el día en que miles de personas iban a disfrutar de la competencia intercontinental más importante del mundo, los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, donde sólo los mejores deportistas tenían la oportunidad de demostrar su talento y luchar por un lugar en lo máximo del podio.

Este viernes 24 de julio de 2020 iba a tener, en su marco, el inicio de la trigésima segunda justa Olímpica; aunque todo se tuvo que posponer debido al brote del nuevo virus covid-19.

Sin embargo, en marzo pasado fue cuando el Comité Olímpico Internacional (COI) decidió suspender el estreno de Tokio 2020 y posponerlo hasta el 23 de julio del 2021; siendo así la primera vez -desde la Segunda Guerra Mundial- en la que unos Juegos Olímpicos se cancelaban.

Para llegar a dicha decisión, los organizadores cayeron en diversos conflictos, pues cambiar la fecha de una marca registrada provocaría pérdidas multimillonarias.

Recientemente, los anfitriones nipones anunciaron varios avances organizativos para los Juegos previstos del 23 de julio al 8 de agosto de 2021, entre los que destacan garantizar la disponibilidad de todas las sedes para las competiciones y confirmar el nuevo calendario de los eventos.

Lo que causa más polémica aparte del cambio de fecha de los que serían los Juegos Olímpicos 2020, es que el coronavirus aún no ha cesado y muchos oriundos de Japón no están de acuerdo con que personas de todo el mundo asistan su país, pues provocarían un nuevo brote masivo.

Es por eso que el reto para el 2021 será garantizar la seguridad sanitaria a lo largo de los JJOO de unos 11 mil atletas, a los que se suman técnicos, representantes de comités olímpicos y otras instituciones y público.

Cabe resaltar que otro de los problemas que causó la suspensión de Tokio 2020, fue que los clasificatorios olímpicos y la preparación de los atletas se vio suspendida.

De acuerdo con informes del comité, las posibles medidas de seguridad incluirán como mínimo el uso obligatorio de mascarilla y una toma de temperatura corporal a la entrada de las instalaciones deportivas, lo que conllevará colas más largas de lo habitual, además de la prohibición de abrazarse, estrechar la mano, cantar o gritar durante las competiciones.

El protocolo permite por ahora un aforo máximo de 5 mil personas en los estadios al aire libre, y señala que debe mantenerse una distancia de al menos dos metros de distancia entre cada espectador. Tal vez la disminución del público podría traer consigo una segunda crisis económica a los organizadores de los Juegos Olímpicos de Tokio.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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