Restos de los pisos de lajas de basalto que pertenecieron a un espacio abierto de las Casas Viejas de Axayácatl, donde Hernán Cortés y los conquistadores fueron alojados por Moctezuma II a su llegada a Tenochtitlan y de donde salieron huyendo en la llamada Noche Triste, fueron ubicados por arqueólogos mexicanos.

El hallazgo realizado en lo que hoy es el edificio del Nacional Monte de Piedad, en el corazón del Centro Histórico, fue localizado por el Programa de Arqueología Urbana (PAU) e incluyó el descubrimiento de vestigios de una morada que Cortés ordenó construir y que fue sede del primer Cabildo de la Nueva España y del Marquesado del Valle de Oaxaca.

El hallazgo fue realizado en lo que hoy es el edificio del Nacional Monte de Piedad. Foto: Cortesía INAH

La ubicación exacta de los vestigios se realizó aprovechando las obras de rehabilitación de la casa matriz del Monte de Piedad; entre septiembre de 2017 y agosto de 2018, los expertos del INAH realizaron un salvamento arqueológico en el patio principal y un cuarto adyacente del edificio, donde ubicaron los restos.

El arqueólogo responsable del PAU, Raúl Barrera, y su colaborador José María García, informaron que excavaron 12 pozos de sondeo —de 2 metros por lado y 1.50 m de profundidad— en torno al patio principal del Monte de Piedad, donde se efectuaban obras para reforzar las columnas que soportan el primer nivel del edificio.

A través de los pozos, se localizaron restos de un muro de piedra y argamasa que sirvió de cimiento y desplante para una serie de columnas del inmueble edificado hacia 1755, lo que permite deducir que el patio central fue originalmente más amplio.

EL PISO EN EL QUE DEAMBULÓ CORTÉS

La principal sorpresa aguardaba a más profundidad: debajo del firme de la casa cortesiana, a más de 3 metros de profundidad, se detectaron los restos de otro piso de lajas de basalto, pero de época prehispánica.

Dadas sus características, los expertos sostienen que formó parte de un espacio abierto del antiguo Palacio de Axayácatl, probablemente, un patio. Esos pisos fueron los mismos por los que deambularon los invasores españoles y sus aliados a su llegada a Tenochtitlan, el 8 de noviembre de 1519.

Moctezuma II les permitió alojarse en las casas viejas que habían pertenecido a su padre y, al poco tiempo, las convirtieron en su cuartel. Estando en ese palacio, los españoles adecuaron una habitación para dar misa y, ahí mismo, mantuvieron cautivos a varios gobernantes, empezando por quien fuera su anfitrión: Moctezuma Xocoyotzin; Cuitláhuac, señor de Iztapalapa; Cacamatzin, tlatoani de Texcoco, e Itzcuauhtzin, señor de Tlatelolco, entre otros.

Luego de que el 22 de mayo de 1520, por orden de Pedro de Alvarado, se suscitó la matanza de la fiesta de Tóxcatl, en el Templo Mayor, los españoles se replegaron y regresaron al Palacio de Axayácatl.

Ese hecho desató el enojo de los mexicas y, hacia finales de junio de ese año, sitiaron a los invasores en ese inmueble. Hernán Cortés quiso contener la furia a través de Moctezuma, quien desde la azotea intentó aplacarlos, pero los esfuerzos fueron en vano, pues su hermano Cuitláhuac era el nuevo gobernante.

La noche del 30 de junio de 1520, los españoles huyeron a Tlaxcala por la calzada de Tlacopan (hoy Tacuba), dejando atrás las Casas Viejas de Axayácatl.

OBLIGADOS A DESTRUIR SUS TEMPLOS

Tras la caída de Tenochtitlan, en 1521, los mexicas sobrevivientes fueron obligados a destruir, con sus propias manos, sus templos y palacios y, con los mismos materiales, a levantar la nueva ciudad.

A través de los pozos, se localizaron restos de un muro de piedra. Foto: Cortesía INAH

Las Casas Viejas de Axayácatl darían lugar a las Casas de Hernán de Cortés, las cuales fueron también sede temporal del primer Cabildo de la Nueva España, hacia 1525, y del Marquesado del Valle de Oaxaca, título nobiliario para hacerse cargo de una especie de gobierno, concedido por sus servicios a la Corona española, en 1529.

A la muerte del conquistador, en 1547, sus descendientes mantuvieron la propiedad. Martín Cortés Zúñiga, su hijo, heredó el marquesado, pero, en 1566, al verse involucrado en una conspiración que pretendía apoderarse del gobierno de la Nueva España, fue expulsado del virreinato.

Las casas y el extenso terreno quedaron en manos de un apoderado legal y, ya en malas condiciones, fueron vendidas al Sacro Monte de Piedad, en 1836.

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