En una conferencia singular, nutrida en enojos, deslindes, frases desalentadoras y un llamado “a cambiar el rumbo”, la Secretaria de Salud suspendió el anuncio de los semáforos epidemiológicos en las entidades del país, programada para cada viernes, porque confirmó “inconsistencias” en la información proporcionada por los gobiernos locales.

Desde su llegada al Salón de la Tesorería, en Palacio Nacional, Hugo López-Gatell, vocero de la 4T en el tema de COVID-19, usó la palabra “preocupación” para referirse a la actual realidad del virus en México, es especial en puntos geográficos donde se aceleró la apertura de trabajos y negocios, con subsecuentes rebrotes.

Sin recato, reconoció: “Nos falta todavía la mitad de la pandemia, tenemos que actuar todos: gobierno, sociedad, comunicadores”.

En torno al por qué se aplazaron los semáforos, los cuales marcan el nivel de riesgo y determinan las actividades a reactivar para la semana siguiente en los diferentes estados, comentó: “Se cancelan, porque identificamos que la información no es consistente en todos los estados, hay un desfase de datos e inconsistencias, y vamos a tener que replaticar con las entidades”.

“Si los diéramos a conocer habría varios huecos grises”.

López-Gatell mantuvo un tono de regaño durante todo el encuentro, extendió su intervención al grado de anular el tiempo para las preguntas reporteriles, tanto las pendientes -y prometidas para resolver desde un día antes- como las relacionadas con las tretas de las autoridades estatales.

-¿Cancelar los semáforos significa que seguirán los mismos de esta semana? -alcanzó a preguntarle Crónica.

-No van a seguir igual, pero mañana (hoy sábado) habrá detalles…

El acento de reproche se concentró en los gobiernos que han impulsado una reanudación “desordenada” de su vida productiva y comercial, “sin involucrar a las personas”, y con el evidente riesgo de nuevos contagios y un repunte en la incidencia de la enfermedad.

Entre el enfado, pareció pedir tregua a los críticos y a quienes se han concentrado en los ángulos negativos del actuar gubernamental: “Hay que dejar atrás el ataque, no depende de una sola persona, o de un solo orden de gobierno: hay tres órdenes de gobierno. Se ha distorsionado el discurso a un terreno estorboso. Estamos advertidos”.

Reveló rezagos en las entidades, con respecto a la entrega de información confiable, realización de pruebas y procesamiento de resultados:

“A nivel estatal se debe hacer un seguimiento epidemiológico. Hay rezago en el diagnóstico, superior al doble en confirmaciones. Muchos hablan de hacer pruebas y pruebas, pero hoy tenemos apenas la mitad de esa realidad, porque no se completa el proceso de notificación, no hay criterios claros acordes a la vigilancia epidemiológica. Necesitamos que se complete lo básico de las pruebas”.

Esta vez habló de tres estados específicos… El primero: Campeche, el cual ha mantenido estables sus niveles de movilidad y el riesgo no se ha disparado. En contraste, citó a Quintana Roo, y Yucatán, donde se han documentado rebrotes.

“Lo de Quintana Roo es preocupante: mil 360 activos, empezó la reapertura, se fue demasiado rápido y, al reabrir, aumentaron los casos estimados un 29 por ciento. Ahora hay un repunte”, explicó, y apuntó de manera particular a los municipios de Benito Juárez (Cancún), Puerto Morelos, Othón P. Blanco y Solidaridad.

“En Yucatán mil 510 activos, hay rebrote, 15 por ciento de aumento en los casos estimados. ¿Dónde está el crecimiento? En Mérida, con una epidemia descontrolada”.

Tras casi 45 minutos de reprimendas, con el rostro desencajado y hasta en sonrojo permanente, el subsecretario lanzó el llamado “a recapacitar y cambiar de rumbo”.

En medio de la tensión, pasó casi desapercibida la presencia de Ruy López Ridaura, director general del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece), quien presentó una lista de aplicaciones para la prevención comunitaria del coronavirus y admitió: “Los enfermos están llegando muy tarde a la atención hospitalaria. Las comunidades rurales son muy vulnerables”.

Por la misma tirantes, y ante el tiempo consumido, la mayoría de los reporteros parecieron esquivar las preguntas. “Fue como cuando el maestro está furioso”, alcanzó a susurrar uno de los comunicadores. Hubo oportunidad sólo para una duda, ajena al tema de las “inconsistencias estatales” y entonces quedó en aire el número de gobiernos con datos discordantes y el alcance de sus contradicciones…

Esta nota originalmente se publicó en Crónica.com.mx
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