Ante la crisis económica que ha provocado la pandemia del coronavirus, empresas de los sectores más afectados por las restricciones, como aviación y entretenimiento, se han visto orilladas a declararse en bancarrota bajo el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos. Aquí te explicamos cómo funciona.

Las empresas que se encuentran en medio de complicaciones financieras se declaran en bancarrota para obtener beneficios como más tiempo para pagar las deudas o dar algunas como liquidadas, lo que facilita que sigan operando el negocio mientras se arregla la mala situación de sus pasivos.

Para esto, las empresas se acogen a las leyes federales estadunidenses, las cuales regulan de qué manera las empresas cierran sus negocios o se recuperan. Aunque pueden acogerse bajo diversos capítulos de la Ley de Quiebras, comúnmente se recurre al 11, que permite «reorganizar» el negocio y tratar de volverse rentable otra vez.

Capítulo 11

Conocido también como “reorganización” se usa para empresas y deudores individuales cuyas deudas son de gran cuantía.

“La administración de la empresa continua realizando operaciones día a día, pero es un tribunal de bancarrota el que debe tomar todas las decisiones de negocios importantes”, explica la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) sobre el Capítulo 11.

Tras solicitar la protección por bancarrota, conocido comúnmente como declararse en bancarrota, las autoridades designan a uno o más comités para que representen los intereses de los acreedores y accionistas y trabajen con la empresa para desarrollar un plan de reorganización. Se siguen los siguientes pasos:

  • La empresa desarrolla un plan con los comités.
  • La empresa prepara un informe de divulgación y un plan de reorganización y lo presenta al tribunal.
  • La SEC revisa el informe de divulgación para asegurarse que esté completo.
  • Los acreedores (y a veces los accionistas) votan a favor o en contra del plan.
  • El tribunal aprueba el plan
  • La empresa ejecuta el plan al distribuir los valores o pagos que se requieren para el plan.

Capítulo 7

Se conoce como quiebra “directa” y requiere que el deudor renuncie a bienes que excedan ciertos límites para poder venderlos y pagar a los acreedores.

Por lo general, bajo el Capítulo 11 una empresa sigue operando y sus acciones y bonos pueden seguir cotizándose en los mercados de valores, pero las empresas deben continuar presentando sus informes a la SEC.

Finalmente, hay ocasiones en que la empresa hace funcionar un plan de manera exitosa para recuperar su rentabilidad; sin embargo, en otras, opta por liquidarse.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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