El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) manifestó que coincide con el dictamen del Laboratorio de Genética de la Universidad de Medicina de Innsbruck que identificó los restos óseos de Christian Alfonso Rodríguez Telumbre, uno de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.

En un comunicado de prensa señaló su coincidencia “con los resultados del análisis de las muestras provenientes de restos recuperados en la Barranca La Carnicería, Ejido Cocula, estado de Guerrero”, dado a conocer hoy martes por la Fiscalía General de la República (FGR).

La investigación del ADN, realizada por el equipo de esa universidad, dio como resultado la “coincidencia genética entre uno de los restos óseos procesados y los familiares del estudiante Christian Alfonso Rodríguez Telumbre.

El EAAF  informó que los familiares del estudiante y el resto de las familias de los otros 42 estudiantes desaparecidos ya fueron informadas del resultado.

Hay que recordar que el EAAF  funge como perito de los familiares  desde octubre de 2014.

Informó que fue un hueso del pie derecho la parte analizada, mismo que fue hallado entre el 25 y 26 de noviembre de 2019.

“Fue recuperado junto con otros fragmentos óseos humanos como parte de una diligencia de búsqueda realizada por la Unidad Especial para el caso Ayotzinapa de la FGR, dirigida por el maestro Omar Gómez Trejo”.

Precisaron que dicha diligencia ocurrió entre el 20 de noviembre y 28 de noviembre de 2019 en la barranca La Carnicería, Ejido de Cocula, donde además se encontraron “más de 100 fragmentos óseos no articulados dispersos en superficie en un radio aproximado de 200 metros”.

Esos más de 100 fragmentos óseos, “severamente fragmentados y alterados por exposición a altas temperaturas” corresponden “al menos a dos personas”.

Se señaló que “la exposición al calor y la fragmentación de restos dificulta, y puede llegar a imposibilitar, la recuperación de material genético. Por éstas razones solo pudieron seleccionarse tres muestras óseas del total para ser enviadas al laboratorio” de dicha universidad.

“Como EAA, apoyamos los resultados enviados desde la Universidad de Innsbruck (…) Esperemos que éstas nuevas investigaciones continúen un proceso de verdad”, aseguró Mercedes Doretti, miembro fundadora y directora para Centro y Norte América del EAAF.

En el comunicado, la EAAF, precisó que de “las tres muestras enviadas a Innsbruck, no pudo obtenerse ADN de una de ellas; sobre la segunda muestra se obtuvo un perfil genético parcial insuficiente para resultados concluyentes; y la tercera arrojó un perfil genético completo (ADN autosómico de STR)”.

Se señaló que “el resto óseo, analizado tiene al menos mil millones de probabilidades más de pertenecer al estudiante desaparecido que a una persona no relacionada a esta familia”.

Así, la comparación genética de familiares con los restos, apunta que “utilizando datos de STR autosómicos dieron evidencia muy fuerte de que los perfiles de la víctima mencionado anteriormente, coincide con este grupo familiar”.

La propia investigación, realizada por el EAAF, “arroja un porcentaje de parentesco superior al 99,99 por ciento, teniendo en cuenta las variables estadísticas aplicables a este caso”.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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