En respuesta al impedimento para que los estadunidenses visiten el Tíbet, Estados Unidos anunció la restricción de visas a funcionarios chinos.

Mike Pompeo, jefe de la diplomacia de Washington, dijo que con esta acción se pretende presionar a China para permitir que diplomáticos, periodistas y turistas estadounidenses puedan visitar esta zona de los Himalayas.

«Estados Unidos busca un trato justo, transparente y recíproco de la República Popular China para nuestros ciudadanos», indicó Pompeo en un comunicado.

Estas medidas se producen en un contexto de degradación de las relaciones bilaterales debido a la represión de Pekín en Hong Kong, la pandemia del coronavirus, las tensiones por el Mar de China Meridional y las crispaciones sobre el fabricante chino Huawei, entre otras disputas.

«Nosotros seguimos comprometidos para aportar una autonomía significativa para los tibetanos, un respeto a sus derechos humanos fundamentales e inalienables y a la preservación de su identidad religiosa, cultural y lingüística, que son únicas», afirmó el secretario de Estado estadunidense.

Pekín ejerce un control estricto sobre el acceso al Tíbet, una región que considera como una parte inalienable de su territorio desde su anexión en 1951.

Sobre el Tíbet

Pekín ejerce un control estricto sobre el acceso al Tíbet, una región que considera como una parte inalienable de su territorio desde su anexión en 1951.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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