Las autoridades mexicanas instalaron puestos de control sanitario en varios puntos de entrada a lo largo de su frontera norte este fin de semana, ya que tanto en México como en Estados Unidos temen que una oleada de cruces durante el feriado del 4 de julio puedan propagar el coronavirus.

Los consulados mexicanos en el territorio estadounidense emitieron advertencias la semana pasada en las redes sociales sobre las medidas reforzadas programadas entre el 2 y el 5 de julio, e instaron a las personas a abstenerse de cruzar por recreación o turismo.

La prohibición de los viajes fronterizos no esenciales ha estado vigente desde marzo en un intento por parte de ambos gobiernos de limitar los contagios de coronavirus, pero el tráfico transfronterizo ha estado concurrido.

La región fronteriza del norte de México es el hogar de una gran población de ciudadanos estadounidenses, titulares de tarjetas de residencia y ciudadanos con doble nacionalidad que generalmente son libres de cruzar de un lado a otro.

Esta nota originalmente se publicó en El Sol de México

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