A dos años de las elecciones presidenciales, el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, dijo que el triunfo claro y contundente del presidente Andrés Manuel López obrador son “la prueba fehaciente de que la democracia no llegó el 1 de julio” y que “las conquistas democráticas no son logro de una sola persona” pero también de la relevancia de que existan autoridades electorales autónomas.

En un mensaje que compartió en su cuenta de Twitter, Córdova dijo que el INE se prepara para que en las elecciones del 2021 se repita la historia de hace dos años cuando el instituto garantizó una contienda legal y equitativa.

“Como ocurrió hace ya dos años, el INE está preparándose para las elecciones federales de 2021 que una vez más, serán en su momento las más grandes y complejas de nuestra historia, lo hacemos con la plena convicción de que la democracia requiere por un lado autoridades electorales autónomas, independientes y sólidas que caminen paso a paso junto con la ciudadanía, pero también por el otro, el compromiso democrático de todos los actores políticos”.

Destacó que el proceso electoral del 2018 fue ejemplar en muchos sentidos, pues la ciudadanía de la mano de las autoridades electorales “hizo posible la recreación de la democracia” ejerciendo su derecho al voto pero también con campañas electorales democráticas y equitativas.

Por lo que fue insistente en que esa jornada electoral es un claro ejemplo de la solidez democrática que no surgió ese día.

“Los resultados de las elecciones fueron claros y contundentes, el pueblo de México de manera mayoritaria entregó un triunfo legal y legítimo, y democrático al presidente Andrés Manuel López obrador. La elección del 2018 es la prueba fehaciente de que la democracia no llegó el 1 de julio de ese año a México sino que las condiciones democráticas ya estaban ahí para hacer posible una tercera alternancia en la presidencia.

“En esa fecha la ciudadanía demostró que las conquistas democráticas no son logro de una sola persona o de una sola fuerza política sino de millones de ciudadanas y ciudadanos de varias generaciones de mexicanas y mexicanos que tuvieron un propósito compartido: el de convivir bajo las reglas del juego democrático bajo un régimen de instituciones construido por todas y todos sin violencia, con estabilidad y en paz”.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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