A causa del complicado panorama económico que ha provocado el coronavirus, los inversionistas ven el crecimiento económico de México con “cautela” toda vez que las oportunidades de crecimiento se ven desafiantes en el corto plazo; sin embargo, este puede beneficiarse del proceso de desglobalización provocada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

“México junto con otras naciones entraron a la pandemia con algunas complejidades mayores a otros países y creemos que el proceso de recuperación va a tardar un tiempo más, en el caso de México depende mucho del turismo sobre todo en algunos estados y en medida de que la industria del turismo tarde más será más grande el proceso de recuperación”, dijo Axel Christensen, director de estrategia de inversiones para América Latina de BlackRock.

Indicó que en general, el entorno de mercados emergentes es mucho más incierto y se ha visto mucho más afectado y los daños pueden ser permanentes en las economías a partir de la pandemia, “eso nos hace ser más cautos y utilizar los recursos en aquellas partes del mundo en donde creemos que hay más claridad como es en Europa”.

Entre los hallazgos del Foro El futuro corre hacía nosotros elaborado por el área de análisis de BlackRock para América Latina, contrario a países europeos que tienen espacio para aplicar medidas más agresivas para la recuperación, México y otros países de la región tienen margen reducido, principalmente por los índices de informalidad, con lo que salir del impacto del coronavirus puede prolongarse por más tiempo.

Agregó que, ante la situación actual, los inversionistas están mirando más allá de los 12 a 18 meses para elegir los instrumentos ya que se están sentado las bases de un entorno de inversión muy distinto al que estaban acostumbrados, mirando muy de cerca el proceso de reactivación económica de a partir del congelamiento que dejó la pandemia.

Indicó que a diferencia de la crisis de 2008 que surgió del sector financiero, en esta ocasión este sector ha estado separado de “contagiarse”, mientras que en esta ocasión fue provocada por la caída en la actividad y la respuesta de política sanitaria para evitar un aumento de contagios que provocó el cierre de las fronteras, el paro de las cadenas productivas y aumento en los niveles de desempleo.

“En la medida en la que vemos que las economías hacen todos los intentos para volver a la normalidad, hay una parte importante del planeta que todavía no está ahí e incluso en algunas partes del mundo se han suscitado casos de rebrote, por lo que la economía no está volviendo a ser una copia exacta de lo que era antes de la pandemia”.

“Agrego que la resiliencia frente a crisis futuras que tengan las empresas serán elementos que puedan permitir que una cartera de inversiones construida por esos criterios tenga una mejor manera de ajustarse”.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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