Para poder cumplir con el compromiso y la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que entrará en vigor el 1 de julio, los legisladores mexicanos deben aprobar 6 leyes entre la que destaca Ley de Variedades Vegetales, ya que de no hacerlo se podría caer en sanciones arancelarias.

En entrevista con MILENIO, el diputado federal y presidente de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, Eraclio Rodríguez, señaló que es preocupante que en materia de variedades vegetales México entre en total desventaja ante dos potencias como EU y Canadá.

Explicó que esta ley trata de salvaguardar los derechos de los campesinos al reproducir y conservar las semillas de todos los cultivos del país, así como también incentivar la investigación en México para conocer nuevas variedades, que sean más resistentes a plagas, y que el país no sea dependiente de semillas.

“Desde 1979 no se hace una adecuación a la Ley de Variedades Vegetales, lo cual nos pone en una desventaja ante el T-MEC. En arroz tenemos más de 30 años que no se registra ninguna variedad, y eso nos hace ser dependientes, casi al 100 por ciento del arroz; en la soya, estamos importando el 98 por ciento de soya”, detalló.

Expuso que sin una nueva Ley, existen muchos laboratorios y productores de semillas “patito, que lo único que hacen es robar investigaciones que hacen investigadores del país, y lo ven como su patrimonio”.

Al ser cuestionado sobre si esta Ley estará antes del 1 de julio, Rodríguez dijo, depende de la voluntad política que tenga el coordinador de la bancada de Morena, y la Junta de Coordinación Política, tanto de la Cámara de Diputados como de Senadores”.

“Porque la Ley pueden no aprobar, pero si nos alcanza el tiempo, y llegamos al 2022 sin tener una Ley de Variedades Vegetales armonizada, y que deje a salvo los derechos de los campesinos, el 2022 estaríamos pagando las regalías por el consumo de tortilla, o frijol”, advirtió.

Resaltó que muchas empresas no vienen a México a vender semillas por temor a que les roben la tecnología que estas utilizan para mejorar los productos. “Hay que tomar en serio esta Ley para beneficiar a los mexicanos, que no es un asunto para proteger a los piratas de las semillas”.

Otra de las consecuencias indicó se pierde la oportunidad para que las pequeñas y medianas empresas, organizaciones de productores, instituciones públicas de investigación y universidades, “tengan incertidumbre jurídica para invertir en el desarrollo de semillas mejoradas”.

“Aumentará nuestra dependencia de variedades vegetales y semillas desarrolladas en el extranjero que no atienden cabalmente las condiciones locales, y por lo tanto no incrementa la producción de alimentos. México incrementa la dependencia tecnológica y alimentaria del extranjero”, reiteró.

Expuso que las exportaciones de productos agrícolas, pueden bajar debido a la falta de acceso a mejores semillas como ocurre en el sector ornamental, “que no dispone de nuevas variedades mejoradas por la falta de una protección jurídica adecuada en la innovación de variedades vegetales”.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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