Ciudad de México. El Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB) condenó que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, pretenda realizar una vista de Estado a Washington para entrevistarse con Donald Trump, el mandatario “más racista y antimigrante” en la historia reciente de Estados Unidos.

Esta instancia –conformada por organizaciones de migrantes indígenas en ambas naciones— lamentó que un mandatario que llegó al poder enarbolando una plataforma progresista y de cambio “se preste a ser un colaborador” para los objetivos políticos de Trump, quien nunca ha ocultado su odio contra los migrantes mexicanos, por  lo que demandó al presidente López Obrador cancelar esa visita.

Las afirmaciones que el mandatario mexicano dio hace unos días al anunciar la posible cita  para agradecer lo que Trump “ha hecho por México” es una conclusión errónea, destacó.

“Señor presidente, Donald Trump no es amigo de México y tampoco es amigo de los migrantes mexicanos que vivimos en este país (…) Condiciona su apoyo a México a cambio de que nuestro país sea su policía migratoria en la frontera sur. Trump condicionó su apoyo al T-MEC a cambio de que México se quedara callado y recibiera a miles de mexicanos deportados y encierra en jaulas a las hijas e hijos de connacionales. No señor presidente, Trump odia a México y a los mexicanos. Lo mejor es mantener la dignidad y luchar por la soberanía, cueste lo que cueste”, señaló el Frente en un comunicado.

En caso que el mandatario mexicano confirme el viaje, el FIOB anunció una serie de protestas y movilizaciones en diversos puntos de Estados Unidos, incluyendo algunos consulados del gobierno mexicano en este país.

Además de no realizar la visita de Estado, el frente demandó que el presidente López Obrador declararse públicamente en contra de las políticas racistas del mandatario estadunidense, que su gobierno “cambie el rumbo y deje de ser el policía migratorio” de Estados Unidos en la frontera sur de México, que conceda amnistía a toso los migrantes centroamericanos que huyen de la violencia y la crisis económica, y que proponga un diálogo multilateral para transformar la política migratoria “punitiva” a una de ayuda humanitaria tanto en México como en Estados Unidos.

Esta nota originalmente se publicó en Vanguardia

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