Arqueólogos mexicanos trabajan en el rescate de la Ex Misión de Cocóspera, en Sonora, un templo de adobe y ladrillo que ha sufrido ataques apaches, terremotos, saqueos y otras calamidades derivadas del abandono y el paso del tiempo.

Construido por pimas y jesuitas a finales del siglo XVII, cuando el padre Eusebio Francisco Kino fundó la Misión de Nuestra Señora del Pilar y Santiago de Cocóspera, en los terrenos donde se asentaba el pueblo del jefe tribal pima Cola de Pato, en el interior del inmueble se realizaron excavaciones que revelaron fragmentos de huesos humanos.

El arqueólogo Júpiter Martínez expuso en conferencia virtual que los restos óseos probablemente fueron de individuos inhumados en nichos bajo el piso del área bautismal. Los huesos, sin embargo, fueron saqueados de allí, lo único que se recuperó fue un fragmento de fémur y un cráneo fracturado, ambos fuera de sus contextos originales.

De acuerdo con el especialista, la fragilidad de Cocóspera se debe a que “literalmente fue hecha pedazos por buscadores de tesoros”. Foto: Cortesía INAH

“El cráneo estaba colocado en una esquina del baptisterio y tenía encima una roca, lo que nos hace suponer que fueron los propios saqueadores quienes, en su frustración, aventaron la piedra y quebraron el cráneo”, dijo.

De acuerdo con el especialista, la fragilidad de Cocóspera se debe a que “literalmente fue hecha pedazos por buscadores de tesoros” quienes, bajo la creencia del oro jesuita enterrado bajo de los templos, la irrumpieron en búsquedas sin resultados.

“Incluso, debajo de la misión hay un túnel de 14 metros que los gambusinos hicieron para buscar cámaras secretas que no existen”, explicó el arqueólogo.

En 2019

En 2019, los trabajos alcanzaron lo que fue la sacristía y el sector noroeste del templo, donde se consolidaron los muros de adobe a fin de proteger los acabados interiores de la edificación, compuestos por altares de ladrillo recubiertos con aplanados de yeso y algunos restos de pintura mural franciscana.

Los franciscanos reocuparon el edificio a finales del siglo XVIII, cuando los jesuitas fueron expulsados de la Nueva España; las ruinas de la ex misión han sido testimonio de la historia de la evangelización en el septentrión novohispano, de la resistencia indígena y de fenómenos como el terremoto de 1879, que colapsó las dos torres del inmueble.

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