Cuando se dirigían a trabajar en el Metro Auditorio, la familia García Gómez quedó en medio del fuego cruzado en el ataque contra el jefe de la policía; Gabriela recibió un tiro en la cabeza y murió instantáneamente.

La familia García Gómez se dirigía en su auto hacia el Auditorio Nacional, donde tienen un puesto de quesadillas, cuando se percataron de que un grupo de hombres armados a bordo de una camioneta comenzó a disparar a la Suburban, en donde se transportaba al secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch. Una de esas balas dirigidas al jefe de la policía, terminó en la cabeza de Gabriela Gómez, quien murió casi instantáneamente.

Gabriela tenía 26 años, era madre de dos niñas; una de una de 9 y otra de 4 años. Hoy se cumplían dos semanas de que junto a su esposo José García, y sus dos hermanas Tania de 19 y Bethzaida de 28 años, había regresado a vender sus antojitos mexicanos en su puesto ubicado a un costado del Metro Auditorio, pues debido a la pandemia por Covid-19 dejaron de salir durante dos meses.

A diferencia de otros días, hoy no se turnaron a para atender el puesto que desde hace diez años les fue heredado por sus padres, sino más bien iban todos juntos para adaptarse a la “nueva normalidad” y ver si entre todos podían vender un poco más.

Román García, cuñado de la víctima recuerda que Gabriela y su familia salieron de su casa en Xalatlaco, Estado de México a las 05:00 am. Viajaban en un auto modelo Aveo.

“El conductor era mi hermano José, Gabriela venía de copiloto y sus dos hermanas en la parte de atrás; iban bien, salieron a buscar el pan y mire con lo que se encontraron”, comparte.

Además de la muerte de Gabriela, el enfrentamiento hirió en un brazo a su hermana Tania, mientras que su esposo José y su hermana Bethzaida se encuentran detenidos como testigos en la Fiscalía Capitalina.

Gabriela fue trasladada a la Cruz Roja de Polanco, donde su familia espera a que se terminen las investigaciones y les entreguen el cuerpo, proceso que les dijeron puede tardar hasta 12 horas.

La familia de comerciantes profesaba la religión Cristiana. Su vecinos del negocio los recuerdan como una familia “a la que le gustaba ayudar a todos, siempre muy trabajadores”.

“A Gabriela siempre se le veía alegre. Ella era súper atenta. Le gustaba ayudar a las personas y era súper acomedida y muy noble”, comparte un vendedor de refrescos del Metro Auditorio.

Román señala que su hermano y cuñada “nunca fueron agresivos y todo el tiempo trataban de apoyar a quien lo necesitaba, inclusive ayudando a los indigentes”.

Esta nota fue publicada inicialmente en Milenio en la siguiente dirección:

https://www.milenio.com/politica/caso-omar-garcia-harfuch-gabriela-murio-ataque-2-huerfanas

 

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